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viernes, mayo 24, 2024

Aguirre y Zeferino: chismes de lavadero

Aguirre y Zeferino: chismes de lavadero

LECTURA POLÍTICA Por: Noé Mondragón Norato

En el argot popular y como forma de mitigar sus venganzas a través del único recurso que les queda traducido en la risa y la aplicación del recurso del humor, a los mandatarios estatales los ciudadanos les endilgan la denominación gramaticalmente alterada de “goberladrones, por aquello de que hurtan los recursos públicos a escondidas y cubiertos por el manto de la impunidad. Y desde luego, con las complicidades evidentes de quien en ese momento despacha en la casa presidencial. Hay que ir a los hechos.

DISPUTAS EXHIBICIONISTAS. – El exgobernador perredista Ángel Aguirre se mostró agraviado por la serie de señalamientos hechos por el también exgobernador perredista ―los dos únicos que han llegado al poder estatal por ese partido de vida efímera y corrupta─ Zeferino Torreblanca Galindo en su intervención reciente ante el grupo Aca. Pero esa confrontación lejos de dirimir diferencias, le atiza en lo que ambos niegan: las irregularidades, los cochupos, las corruptelas y los acuerdos no cumplidos por ambos personajes. Se lee así:

Rencor y acidez corrosiva

1.- Creando un espectáculo donde salieron a relucir vicios personales ―desde alcoholismo hasta consumo de drogas―, ambos exmandatarios balconearon con evidente rencor y acidez corrosiva, lo que los ciudadanos perciben como parte de un conocimiento intuido pero que generalmente, no sale a la luz pública. Una información reservada para quienes, en ese momento, controlaron los destinos de la entidad. E hicieron como los monarcas despóticos, lo que la comodidad, el dinero en exceso y el ludismo desvariado mandaban. Ninguno de los dos tiene el valor de reconocerlo. Tampoco asumen deudas millonarias que dejaron pendientes de solventar. Acciones deleznables que solamente el juicio de su propia conciencia condena, justifica o redime. Porque del ejercicio del poder abandonado sólo se desprenden dos cosas: exonerar ante su propio ego narcisista, decisiones erradas e ignominiosas. Y aparecer ante la opinión pública como “honestos” pese a que se llevaron millones de pesos a sus alforjas privadas. Ni Zeferino ni Aguirre pueden eludir el juicio de la historia en ese sentido. Mucho menos aparecer como víctimas de su propio infortunio.

Zeferino exhibió los desfalcos millonarios

2.- Zeferino dicta bondades políticas del finado exgobernador priista René Juárez. Pero se niega a meter a revisión que fue uno de los sexenios priistas más corruptos. En los inicios de su atropellado sexenio, el propio Zeferino exhibió los desfalcos millonarios en la secretaría de Salud y el Invisur que alcanzaban los 50 millones de pesos. Pero de pronto enmudeció. Jamás admitirá que, en su calidad de primer gobierno de la alternancia partidista en Guerrero, los grupos de poder priistas le leyeron la cartilla. Le metieron poderosa y sugestiva advertencia para que dejara de escarbar en lo oscuro y turbio. Ahí se le acabó el discurso contra la corrupción. Nunca más lo volvió a tocar. Ni a exhibir irregularidades financieras de su antecesor. Y desde luego, eludió tocar todo el millonario patrimonio del también exgobernador tricolor, Héctor Astudillo Flores, a quien convirtió con el paso de los años de adversario, en aliado político. Por aquello de que las élites del poder no se aniquilan. Aunque el concepto en su aplicación real sea relativo.

Operaba la delincuencia organizada

3.- El exgobernador Ángel Aguirre se equivocó. No sólo en la aceptación de las tribus perredistas de Lázaro Mazón Alonso y Sebastián de la Rosa Peláez, que presionaron para que el candidato perredista por la alcaldía de Iguala, fuera el defenestrado presidiario José Luis Abarca Velázquez ―convertido en el detonante para que el propio Aguirre abandonara el gobierno estatal en octubre de 2014 por los hechos irresolubles de Ayotzinapa―, sino porque dejó pasar una gobernabilidad en ese municipio, a todas luces operada por la delincuencia organizada. Esa fue su omisión. Porque el poder se ejerce de soslayo cuando todo lo malo lo contamina. El propio presidente AMLO lo refrenda al desconocer y hacerse omiso ante la forma en que los grupos criminales ya lo rebasaron. Hacen lo que quieren con la ciudadanía. Así, ni Aguirre ni Zeferino prescinden de esos resquemores. Están igual de embarrados. Lo demás son chismes de lavadero.

Grupos y mafias que tienen secuestrada a la UAGro

HOJEADAS DE PÁGINAS…Una buena señal para las minorías que impugnaron la pasada elección de rector, la acaba de dar el Tribunal Electoral del Estado (TEE) al admitir ese recurso de queja. De proceder como debe ser y en sintonía con los nuevos tiempos de apertura y pluralidad democrática, los grupos y mafias que tienen secuestrada a la UAGro a través del sumiso y alineado Consejo Universitario tendrán, contra su voluntad, que convocar a una nueva elección. Ya sin candados y apegados a una normalidad igualitaria que ha huido despavorida ante los destellos de una tiranía insaciable y sin reposo. Lo mejor no está por venir.

 

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