diciembre 01, 2021

Select your Top Menu from wp menus

Estamos sembrando la esperanza con los Semilleros Creativos: Alejandra Frausto

Estamos sembrando la esperanza con los Semilleros Creativos: Alejandra Frausto

La transformación de la vida de niñas, niños y jóvenes de los Semilleros creativos, a través del arte, ha quedado registrada para la posteridad en Tengo un sueño. La película, documental que se estrenó en el Auditorio Nacional, la tarde del miércoles pasado 20 de octubre.

Durante la ceremonia previa a la proyección, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Alejandra Frausto Guerrero, destacó que “la cultura tiene que contribuir a esta transformación, pues dejó de ser un adorno y un accesorio para convertirse en un eje profundo de transformación y en una herramienta muy poderosa para reconocernos, ser solidarios y construirnos como seres humanos más nobles y capaces”.

Y agregó: “Ahí donde se desató la violencia nosotros estamos desatando la paz, ahí donde se arraigó la exclusión estamos sembrando la esperanza gracias a los Semilleros Creativos”.

En este sentido, Tengo un sueño. La película muestra la historia de transformación personal, familiar y social de niñas, niños y jóvenes de más de diez Semilleros creativos como los de artes visuales en Bacalar, Quintana Roo, y Ecatepec, Estado de México; así como los de artes escénicas en Huitzilac, Morelos; Kanasín, Yucatán; y La Paz, Baja California Sur, entre otros.

Es así como este documental logró capturar la alegría de niñas, niños y jóvenes de varios Semilleros creativos del país previo y durante su presentación artística en el magno evento de Tengo un sueño, ocurrido la noche del martes 19 de noviembre de 2019 en el Auditorio Nacional

Al igual que dicho espectáculo multidisciplinario, este documental fue realizado colaborativamente por 12 integrantes del Semillero creativo de cine en la Ciudad de México, todos ellos coordinados por el docente Carlos Lara, quien señaló que la película habla sobre “crear espacios seguros, diversos, donde cualquier persona pueda convivir a su gusto y a sus anchas. Al final, lo resumo en que nuestro sentir, nuestra vulnerabilidad y nuestros sentimientos puedan ser expresados y no tengan que estar guardados; que podamos salir y divertirnos, caminar todos juntos y tranquilos, ese es el sueño, volver a restablecer ese equilibrio, esa armonía, y poder caminar juntos sin competir, sin pelearnos, sino apoyándonos y sacando lo mejor de cada quien”.

NOTAS RELACIONADAS: