diciembre 02, 2021

Select your Top Menu from wp menus

Museo de El Carmen dedica su tradicional ofrenda de muertos a la arqueóloga Beatriz Barba Ahuatzin

Museo de El Carmen dedica su tradicional ofrenda de muertos a la arqueóloga Beatriz Barba Ahuatzin

El espíritu sencillo y aventurero de la arqueóloga Beatriz Barba Ahuatzin (1928-2021) se vuelve a sentir en estos días en el Museo de El Carmen, a través de la ofrenda de muertos que el recinto ha dedicado a su memoria. La especialista, pionera del estudio de las religiones, iluminó con su inteligencia y curiosidad los pasillos del exconvento carmelita, donde por tres décadas impartió el Seminario de Iconografía Mexicana.

Como recordó la directora del Museo de El Carmen, Eva Ayala Canseco, la investigadora emérita del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien falleció el 29 de enero de este año, fue la primera mexicana en obtener el título de arqueóloga, adentrándose a mundos antiguos ya perdidos y en los confines de la tierra. “Para nosotras sigue siendo ejemplo de fortaleza y capacidad”, expresó.

Lo mismo opinó la subdirectora de Educación Patrimonial del INAH, Carolina Carreño Vargas, al destacar las brechas que la célebre arqueóloga abrió a las mujeres interesadas en las disciplinas antropológicas. Desde el Observatorio de Museos “Raquel Padilla Ramos”, la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones de la institución –dijo– “intenta visibilizar la memoria y los aportes de mujeres que, como Beatriz Barba, estuvieron y están comprometidas con la libertad, la autonomía y la autodeterminación de sus pares”.

Del tesón y bondad de Beatriz Barba dan cuenta las decenas de objetos instalados en la ofrenda: fotografías de sus temporadas de campo en sitios arqueológicos de México y en sus viajes al extranjero en búsqueda de donaciones para lo que sería el Museo Nacional de las Culturas, sus títulos obtenidos en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, su escritorio, sus plumas, sus libros, collares de otras culturas y relojes, un objeto por el que sentía debilidad porque le recordaba el latido de su abuelo.

El tono íntimo de la ofrenda fue posible gracias a la generosidad de sus hijas Martha Elisa, María Cristina y Beatriz, las dos últimas presentes en la apertura, y quienes facilitaron a la curadora Daniela Alcalá Almeida el acceso a la casa de Beatriz Barba en Chimalistac, colonia vecina de San Ángel, donde se encuentra el Museo de El Carmen.

NOTAS RELACIONADAS: