noviembre 17, 2019

Select your Top Menu from wp menus

Ciudad Mural llega a Puebla buscando transformar el paisaje urbano y social

Ciudad Mural llega a Puebla buscando transformar el paisaje urbano y social

Con la participación de 42 artistas y 150 voluntarios que trabajaron en la pinta de 92 murales, se realizó el Proyecto Ciudad Mural Puebla, el cual se trabajó de forma simultánea en tres sedes: las juntas auxiliares de La Resurrección y San Andrés Azumiatla y, dentro de su capital, la unidad habitacional La Margarita.

Su antecedente se remonta a hace 10 años, cuando la asociación civil Colectivo Tomate trabajó en Xanenetla, barrio poblano con un alto índice de vulnerabilidad cuyo paisaje urbano y social cambió tras la intervención de sus muros, señala Miguel Ángel Andrade, director general del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP).

En esta ocasión, además del colectivo, se contó con la participación de instancias como la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el Ayuntamiento de Puebla —a través del Instituto de Arte y Cultura— y el programa Por México Bien Hecho de Comex.

 “No consiste solamente en la pinta de murales: hay un trabajo colectivo muy importante con las comunidades donde se desarrolla para ingresar en estas”, comenta en entrevista Miguel Ángel Andrade.

Agrega que trabaja con las comunidades, se dialoga arduamente mediante el arte y la cultura; por ello, a la par de las intervenciones se realizaron funciones de teatro, conciertos y talleres para generar un espacio adecuado donde realizar el proyecto.

Este proyecto, afirma, destaca por haber ocurrido en juntas auxiliares con habitantes indígenas de habla náhuatl. La Resurrección se localiza al norte de la ciudad; Azumiatla, en el polo opuesto; La Margarita, dentro de la capital. “Las tres comunidades tenían un importante rezago en el acceso a la cultura y a los eventos promovidos por el ayuntamiento”.

Fueron 90 familias quienes, sumadas a más de 150 personas entre voluntarios, músicos, artistas de teatro, bailarines y talleristas, decidieron compartir sus historias e involucrarse en el proceso para conectarse mediante el diálogo, la participación y el arte que inspiren un cambio en sus comunidades.

En tanto que los artistas debieron investigar la historia de esos espacios con el objetivo de plasmar su esencia cultural; para ello, escucharon las anécdotas de la gente, rastrearon datos históricos y, posteriormente, realizaron los bocetos para que fuesen aprobados por su gente.



Deja un comentario:


NOTAS RELACIONADAS: