octubre 14, 2019

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Día Internacional contra los Ensayos Nucleares: Una visita al epicentro de las pruebas en Semipalatinsk

Día Internacional contra los Ensayos Nucleares: Una visita al epicentro de las pruebas en Semipalatinsk

Día Internacional contra los Ensayos Nucleares.- La ONU celebra cada 29 de agosto el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares. Este año, la efeméride coincide con el 50 aniversario de la primera prueba de una bomba atómica en Semipalatinsk, un sitio de Kazajistán dedicado a esos ensayos. Noticias ONU viajó a ese centro en la víspera de la jornada que aboga por la eliminación de esas actividades.

Moscú-400, Semipalatinsk-21, Konechnaya, Kurchatov. Todos estos fueron los nombres de una ciudad secreta construida en la orilla del río Irtysh, en el noreste de Kazajistán, después de la Segunda Guerra Mundial. El sitio era hogar y centro de trabajo de científicos soviéticos y miembros del ejército que realizaban pruebas nucleares.

Kurchatov estaba rodeada por puestos de control y los amigos y familiares de sus habitantes tenían que esperar meses para obtener un permiso de entrada. Salir de los límites de la ciudad tampoco era fácil, pero la vida en ella era muy cómoda: se conseguían los mejores alimentos y mercancías y se crearon condiciones óptimas para el trabajo y la recreación de sus 50.000 pobladores.

En un periodo de cuarenta años, se realizaron 456 explosiones nucleares en el territorio de 18.500 kilómetros cuadrados y hace exactamente 70 años, el 29 de agosto de 1949, se elevó el primer “hongo nuclear” sobre el sitio de prueba cerca de Semipalatinsk.

Llegar de Kurchatov a la zona cero toma más de una hora por carretera. En la época soviética el camino era de concreto para soportar cargas pesadas, pero con el tiempo se deterioró y nunca fue reconstruido.

Actualmente, el “terreno de prueba” es una estepa inmensa y plana, como una tabla cubierta de hierba seca, sólo se observan diseminadas algunas estructuras triangulares que recuerdan el pasado. Hace 70 años, todo aquí era diferente: para estudiar los efectos de una explosión nuclear, los militares construyeron calles y puentes e incluso excavaron un metro en un área de 300 kilómetros cuadrados. En ese entonces se llevaron animales a la “zona de impacto” para experimentos. Esta sección del sitio era conocida como “campo de experimentación”.

Recuerdos y efectos de la radiación

Muchos lugareños narran sus recuerdos: algunos describen el “hongo horrible” con voz temblorosa, mientras que otros dicen que era “incluso hermoso”. Antes de cada prueba, los militares iban a las aldeas cercanas y les pedían a sus habitantes que salieran durante la explosión.

“Mi abuelo recuerda cómo detonaron una bomba de hidrógeno en 1955, cómo sintió la onda expansiva y vio destellar la luz”, dice Amir Kairanov, un joven empleado del Centro Nacional Nuclear que se abrió en Kurchatov después de que las pruebas habían cesado.

En aquel entonces no mucha gente se daba cuenta del peligro que representaba una explosión nuclear para todos los seres vivos. A pesar de que los científicos de Kazajistán se han dedicado a limpiar el terreno durante casi treinta años, el nivel de radiación todavía está por encima de lo normal y en las zonas aledañas siguen naciendo niños con mutaciones genéticas. Una Universidad Médica local cuenta con una colección de bebés con anomalías; sin embargo, nadie se atreve a decir que estos problemas estén directamente relacionados con el sitio de prueba. La ciencia busca la precisión y los científicos no tienen los datos a su disposición. Y esta carencia no sólo se refiere a las mutaciones.

“En el Semipalatinsk de la era soviética, uno oía hablar sobre suicidios todo el tiempo; la gente se quitaba la vida ahorcándose o saltando desde un puente”, relata Nurzhan Esenjolov, un empleado del Ayuntamiento de Semey. “No hay evidencia que pruebe una conexión directa entre esos incidentes y los ensayos en el sitio, pero la gente en las aldeas incluso se acostumbró a los suicidios, que ocurrían con bastante frecuencia.”

Tolkyn Bulezhenov, vicepresidente de la Universidad Médica de Semey, confirmó un aumento en la incidencia de cáncer. “En las zonas adyacentes al sitio de pruebas, los tumores malignos en la tiroides y la sangre son de 10 a 15% más frecuentes que en otras regiones de Kazajistán”, indica. Bulezhenov agrega que son precisamente estas enfermedades las que están conectadas a la exposición prolongada a la radiación y que todos los casos se rastrean meticulosamente.

Pero la información sobre la salud de las personas que estuvieron expuestas a la radiación directa durante los años de las pruebas en Semipalatinsk sigue siendo clasificada. Según Bulezhenov, en los años sesenta, se organizó una expedición médica, pero “los resultados del estudio siguen clasificados hasta hoy”. Los datos oficiales apuntan a un millón de personas expuestas a la radiación a lo largo de cuarenta años.

Limpieza del terreno

Cuando se cerró el sitio de prueba, Kazajistán se enfrentó a la pregunta de cómo descontaminar la tierra y qué hacer con el complejo militar-industrial de Semipalatinsk. Para resolver éste y otros problemas, se fundó el Centro Nacional Nuclear en la ciudad de Kurchatov. Los empleados del Centro realizan investigaciones y cultivan la tierra arando de tal manera que la capa superior del suelo contaminado termine en el fondo, y la tierra no contaminada, en la superficie.

Combatir la proliferación nuclear es una prioridad de Kazajistán, un país que vivió directamente el impacto de las pruebas nucleares y renunció voluntariamente al arsenal nuclear. También fue uno de los primeros Estados en unirse al Tratado de No Proliferación y al Tratado de Prohibición de Armas Nucleares

Kazajistán, además, fue el promotor en la Asamblea General de la ONU del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, cuyo propósito es informar sobre las consecuencias de tales pruebas. El 29 de agosto no es sólo la fecha de la primera prueba en el sitio de prueba Semipalatinsk, sino que fue cuando, en 1991, el presidente Nursultan Nazarbayev firmó el decreto para cerrar sitio también conocido como el Polígono.

Secretario General

En su mensaje para la jornada, el Secretario General de la ONU dijo que este Día conmemora a todas las víctimas de los ensayos nucleares, dondequiera que éstos se hayan realizado. “Las comunidades afectadas aún no se han recuperado completamente de los daños ambientales, sanitarios y económicos. Para rendir homenaje a esas víctimas es necesario poner fin a los ensayos nucleares de forma permanente”, enfatizó António Guterres.

“El legado de los ensayos nucleares no es más que destrucción. El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares es vital para garantizar que no haya más víctimas y también es esencial para promover el desarme nuclear”, aseveró.

Guterres llamó una vez más a todos los Estados que aún no lo han hecho a firmar y ratificar el Tratado, “en particular aquellos cuya ratificación es necesaria para que el Tratado entre en vigor”.

“En un mundo donde las tensiones y las divisiones van en aumento, nuestra seguridad colectiva depende de ello”, puntualizó.

El Día Internacional contra los Ensayos Nucleares empezó a marcarse en 2010 luego de que la Asamblea General así lo estableciera en una resolución adoptada en 2009.



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