diciembre 12, 2019

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El hambre y su amenaza aumentan por una economía mundial más débil

El hambre y su amenaza aumentan por una economía mundial más débil

En los últimos tres años, el número de personas que padecen hambre se ha incrementado lentamente, con más de 820 millones de personas, una de cada nueve en el mundo, que siguen padeciendo hambre en la actualidad. Este número supone un retroceso a los niveles de 2010, según el último informe sobre eEl estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo publicado este lunes.

El hambre está aumentando en casi todas las subregiones africanas, lo que hace a África la región con la prevalencia de la subalimentación más elevada, situada en casi el 20% de la población, mientras en Asia alcanza al 11%.

La progresión de este flagelo también afecta a América Latina, aunque su prevalencia todavía se sitúa por debajo del 7%.

Los nuevos datos confirman que el hambre ha ido en aumento en muchos de los países cuya economía ha entrado en una fase de desaceleración o de contracción.

El ritmo desigual de la recuperación económica socava los esfuerzos por terminar con el hambre y la malnutrición, con un aumento del hambre en muchos países donde la economía se ha ralentizado o contraído, sobre todo en países de ingresos medianos, destaca el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Los nuevos datos confirman que el hambre ha ido en aumento en muchos de los países cuya economía ha entrado en una fase de desaceleración o de contracción. La mayoría de los países (65 de 77) que experimentó un aumento de la subalimentación entre 2011 y 2017 padeció de forma simultánea episodios de desaceleración o de debilitamiento de la economía. Sorprendentemente, en la mayoría de los casos, no se trataba de países de ingresos bajos, sino de naciones de ingresos medios”, se lee en el documento.

No tener asegurada la comida

Este año, el informe va un paso más allá de la observación de las personas que pasan hambre e informa, por primera vez, acerca de otro de los indicadores insertados en el seguimiento mundial de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: la prevalencia de la inseguridad alimentaria, es decir las personas que carecen de acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes.

Alrededor del 17,2% de la población mundial, unos 1300 millones de personas han experimentado niveles moderados de inseguridad alimentaria. Esto significa que no tienen acceso regular a alimentos nutritivos y suficientes: aun cuando no necesariamente padezcan hambre, se encuentran en mayor riesgo de padecer varias formas de malnutrición y mala salud.

“Si se combinan los niveles moderado y grave de inseguridad alimentaria, la estimación asciende al 26,4% de la población mundial o a un total de alrededor de 2000 millones de personas”, señalan los expertos de la Organización.

Más inseguridad entre las mujeres

En todos los continentes, la prevalencia de la inseguridad alimentaria es ligeramente más elevada entre las mujeres que entre los hombres.

Las perturbaciones económicas también han prolongado y empeorado los efectos de los conflictos y los fenómenos climáticos en la inseguridad alimentaria aguda y requirieron asistencia humanitaria urgente en los países sujetos a crisis alimentarias.

El informe insta a adoptar medidas en dos frentes: el primero, salvaguardar la seguridad alimentaria y la nutrición por medio de políticas económicas y sociales que ayuden a contrarrestar los efectos de las desaceleraciones y los debilitamientos de la economía, tales como garantizar los fondos para las redes de la seguridad social y garantizar el acceso universal a la salud y la educación; y, el segundo, hacer frente a las desigualdades existentes en todos los niveles por medio de políticas multisectoriales que permitan lograr formas sostenibles de escapar de la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

La situación en América Latina

Alrededor de 32 millones de pesonas están subalimentadas en la región, lo que representa un 6,1% de la población, aunque en el Caribe se dispara a un 16,5%.

El amenaza del hambre, la inseguridad alimentaria grave, ha visto un notable aumento desde 2014, cuando se situaba en el 7,6%, hasta 2017, cuando alcanzó un 9,8%, una de las subidas más importantes a nivel mundial.



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