septiembre 26, 2020

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El plástico, una amenaza para los océanos de las costas de México

El plástico, una amenaza para los océanos de las costas de México
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El plástico, una amenaza para los océanos de las costas de México

Mahahual es un pequeño pueblo de pescadores ubicado a menos de 2 horas de la ciudad de Chetumal, en el estado de Quintana Roo, en México. Sus aguas cristalinas de color turquesa cada vez atraen más visitantes de todo el mundo, así como el atolón más grande del país, una isla coralina oceánica protegida que alberga una gran diversidad de especies de flora y fauna marina.

Se trata del último rincón de la parte mexicana del arrecife mesoamericano libre de la enfermedad del Síndrome Blanco, pero donde la riqueza natural, como ha sucedido en otras ciudades turísticas del estado como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, se encuentra cada vez más amenazada por la mala gestión de residuos, y sobre todo, por el gran enemigo transparente: el plástico.

“Mahahual cuenta con dos problemáticas, una del consumo que hacemos a nivel local y turísticamente del plástico, y el otro, el que nos llega a través de la corriente marina”, explica Ana Antillanca, la fundadora de la asociación civil sin fines de lucro Menos Plástico es Fantástico.

Ana, originaria del sur de Chile, vive hace 13 años en Mahahual, y supo que tenía que hacer algo por esta comunidad cuando su primera hija le preguntó que si era normal que hubiese tanta basura en la playa.

“Nosotros vivimos al frente del mar, y nuestra vida está aquí, y todos los días lamentablemente, aunque limpiemos aparece de nuevo basura de plástico”, cuenta la activista.

Como parte de las actividades de su asociación civil, el año pasado realizó un festival con el fin de informar y empoderar a la comunidad sobre la problemática del plástico. Al evento fueron invitados expertos en microplásticos, fue allí cuando identificaron por primera vez a la amenaza antes desconocida en la región de los llamados plásticos de preproducción.

Debemos hacer algo

“Queríamos hacer un estudio e invitamos a esas personas y nos capacitamos, y en ese estudio descubrimos los famosos y no tan famosos nurdles, pellets o lágrimas de sirena. Son pequeñas bolitas muy chiquitas, que realmente las encuentras solo haciendo el estudio de microplásticos menores de 5 milímetros en la arena”, asegura Antillanca.

En 2017, un estudio apoyado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, alertó sobre la detección de este tipo específico de microplásticos en los océanos, que son pequeños fragmentos de resina plástica que se funden para crear productos más grandes. Se trata de la forma más común en que el plástico es enviado a las compañías antes de su fabricación.

“Comenzamos a encontrar estas bolitas, algunas son de color blanco, otras más amarillas y los tonos van variando, y decidimos investigar qué son, y en realidad es el plástico virgen que está apareciendo lamentablemente en muchas playas a nivel internacional y que, al día de hoy, como no es un tema conocido, no se está tomando tanto en cuenta. Con estos pellets se fabrican nuevos productos como las botellas”, asegura Ana.

Un peligro para la vida marina y los seres humanos

Para Roberto Cerda, fundador de la ONG Restore Coral, que participa activamente en la celebración del Día de los Océanos en Naciones Unidas, encontrar este plástico de preproducción atribuye una responsabilidad directa a sus fabricantes.

“Un plástico de preproducción, solamente lo tiene una persona que fabrica plásticos, entonces allí ya sacas de la ecuación a la empresa que tiene un producto que envasa en plástico, y que le vende este producto al consumidor y que el consumidor hace mal uso del desperdicio, no recicla, o tal vez el lugar en donde tira la basura no tiene una infraestructura adecuada, entonces allí hay un tema de responsabilidad que se pierde, pero no con plásticos de preproducción. Me parece muy relevante que podamos comprobar que este plástico que solo se utiliza para producir plástico, que solo está en las manos de los productores de plástico, está terminando en las costas del paraíso caribe”, afirma el activista.

Los científicos aseguran que es posible que debido a su peso liviano y pequeño tamaño, cuando los nurdles son transportados de un lugar a otro, se pierdan con el viento o se filtren a los desagües a través de las fábricas y medios de transporte como camiones, trenes y buques de carga.

Sea cual sea la fuente, estos microplásticos se están encontrando en masa en los océanos y playas alrededor del mundo, lo que representa una gran amenaza para la vida marina.

“El impacto que tiene a nivel ambiental y a nivel marino es muy grande, al ser pequeñas bolitas, es uno de los alimentos favoritos de los peces, o de las tortugas o aves, o hasta en algunas publicaciones han dicho que ya tenemos nosotros los seres humanos integrados estos pellets”, alerta Ana Antillanca.

Los nurdles pueden confundirse con huevos de pescado u otro tipo de animales marinos. Más de 220 especies marinas consumen basura plástica, esta puede quedar atrapada en su estómago, causando una úlcera, o haciéndolos sentir que están llenos y evitando que consuman alimentos de verdad. Esto puede hacer que literalmente mueran de hambre.

La preocupación también es dada su composición: se ha encontrado que los nurdles tienen micropoluyentes orgánicos como como policlorados bifenilos (PCB), dicloro-difenildicloroetileno (DDE) y nonilfeno. Además, los plásticos absorben contaminantes del agua de mar circundante, lo que representa una potencial amenaza a medida que se consumen y acumulan las toxinas en humanos y en animales.

Una comunidad unida buscando soluciones

“Hay un científico en Japón, y él acepta muestras de los nurdles para estudiar qué sustancias negativas contienen, porque al navegar tanto tiempo a través del océano se le adhieren bacterias y es interesante porque realmente queremos saber más. Ninguno de nosotros es realmente científico o especialista en plástico y estamos buscando el apoyo internacional, y este científico dijo que era la primera muestra que recibía de México, ya que se trata de un estudio que él da gratuitamente para las comunidades, se demora un año, pero de aquí a diciembre tendremos un resultado que nos interesa muchísimo saber a nivel local y a nivel de país”, informa la fundadora de Menos Plástico es Fantástico en Mahahual.

Estamos trabajando para este año lograr la anidación libre de plástico, hemos levantado más de tres toneladas desde 2019.

La ONG de Ana Antillanca también fue la primera en su país en subir la información de estos microplásticos a la página web de NurdleMap, una iniciativa que como su nombre indica, busca mapear los lugares en donde han sido identificados alrededor del mundo, así como su densidad.

Se trata de una tarea titánica. Todos los sábados Ana junto a otros habitantes de Mahahual, se reúnen para limpiar Punta Herradura, una zona de anidación de tortugas marinas.

“Estamos trabajando para este año lograr la anidación libre de plástico, hemos levantado más de tres toneladas desde 2019 y en cada limpieza también estamos separando tiempo para hacer esa “caza de nurdles” y seguir recolectándolos. En noviembre en Puerto Ángel, otra playa de anidación de tortugas, también encontramos una pieza de gran tamaño llena de estos microplásticos, y venía como compactada. Hablando con biólogos nos dicen que puede ser que fue de alguna industria, que era material de desperdicio, y tal vez se fue a un rio, del rio al mar, y del mar a Mahahual”, asegura la activista.

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