mayo 28, 2020

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La OMS insta a los países a actuar con rapidez para evitar muertes

La OMS insta a los países a actuar con rapidez para evitar muertes
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Las perturbaciones graves en las campañas de distribución de mosquiteros tratados con insecticidas y en el acceso a los medicamentos antipalúdicos podrían hacer que el número de muertes por paludismo (malaria) en el África subsahariana se duplicase este año con respecto a 2018: así lo indica un nuevo análisis de modelización publicado por la OMS y sus asociados de cara al Día Mundial del Paludismo (25 de abril).

La OMS insta a los países a actuar con rapidez para distribuir instrumentos de prevención y tratamiento del paludismo en esta fase del brote de COVID-19 en el África subsahariana, y a hacer el máximo esfuerzo posible por mantener de forma segura la prestación de estos servicios esenciales de control del paludismo.

El análisis tiene en cuenta nueve posibles situaciones de perturbación del acceso a los instrumentos básicos de control del paludismo durante la pandemia en 41 países y estima los incrementos de casos y fallecimientos que podrían suponer.

En la peor de las situaciones consideradas —en la que se suspendiesen todas las campañas de distribución de mosquiteros tratados con insecticidas y se redujese un 75% el acceso a medicamentos antipalúdicos eficaces— se estima que en 2020 las muertes por paludismo en el África subsahariana llegarían hasta las 769 000, el doble de las registradas en 2018 en esa región. Esto supondría volver a unas tasas de mortalidad por paludismo que no se veían desde hace 20 años.

Según el Informe mundial sobre el paludismo 2019, en el África subsahariana se registraron en 2018 aproximadamente el 93% de todos los casos de paludismo del mundo y el 93% de todas las muertes por esta enfermedad. Más de dos terceras partes de los fallecimientos correspondieron a niños menores de cinco años.

Una ventana de oportunidad

Hasta la fecha, los casos notificados de COVID-19 en el África subsahariana solo han supuesto una pequeña proporción del total mundial, aunque el número de casos aumenta cada semana. Esto significa que los países de la región disponen de una ventana de oportunidad crítica para reducir al mínimo las perturbaciones en la prevención y el tratamiento del paludismo y salvar vidas en esta fase del brote de COVID-19.

Las campañas masivas de control de vectores deben acelerarse, garantizando que tanto los profesionales sanitarios como las comunidades estén protegidos contra la transmisión de la COVID-19. La OMS y sus asociados expresan su elogio a los dirigentes de Benin, la República Democrática del Congo, Sierra Leona y el Chad por haber iniciado durante la pandemia campañas de distribución de mosquiteros tratados con insecticidas. Otros países están adaptando sus estrategias de distribución de mosquiteros para asegurarse de que los hogares los reciban lo antes posible y en las mejores condiciones de seguridad.

Deben mantenerse los tratamientos preventivos para las embarazadas y los niños. También es esencial realizar pruebas diagnósticas con prontitud y proporcionar medicamentos antipalúdicos para evitar que los casos leves de paludismo se agraven y lleguen a causar la muerte.

La OMS y sus asociados han elaborado orientaciones para garantizar que los enfermos de paludismo puedan recibir de forma segura la atención sanitaria en el marco del conjunto de servicios sanitarios esenciales que deben prestarse en entornos afectados por la COVID-19. El documento sobre adaptación de las intervenciones antipalúdicas en el contexto de la respuesta a la COVID-19 (en inglés) incorpora orientaciones sobre la prevención de la infección mediante el control de vectores y la quimioprevención y sobre las pruebas diagnósticas, el tratamiento de los casos, los servicios clínicos, la cadena de suministro y las actividades de laboratorios.

Nota para los redactores

El análisis de modelización ha sido realizado por la OMS en colaboración con sus asociados, en particular PATH, Malaria Atlas Project y la Fundación Bill y Melinda Gates.

El análisis está sujeto a incertidumbres. Por ejemplo, no tiene en cuenta los efectos de una interrupción de la fumigación de interiores con acción residual ni de la quimioprevención estacional del paludismo (salvo en Burkina Faso); una suspensión de estos instrumentos básicos de prevención del paludismo también provocaría una pérdida de vidas considerable.

Por otra parte, los conocimientos sobre la propagación de la COVID-19, su epidemiología y su interacción con el paludismo son aún limitados. El modelo se actualizará a medida que se obtengan más datos al respecto, y los países recibirán la información pertinente para adaptar en consecuencia sus respuestas.

Enlaces conexos

En el siguiente enlace puede accederse al análisis (sujeto a embargo de publicación hasta las 13.00 horas del 23 de abril) y a citas de la OMS y sus asociados: https://who.canto.global/v/WorldMalariaDay/landing?viewIndex=0

La COVID-19

La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019. La información esencial sobre la pandemia de COVID-19 puede consultarse en un sitio web específico de la OMS.

El paludismo

El paludismo, o malaria, es una enfermedad potencialmente mortal causada por parásitos que se transmiten al ser humano por la picadura de mosquitos hembra infectados del género Anopheles. Se trata de una enfermedad prevenible y curable. Se estima que en 2018 hubo 228 millones de casos de paludismo en todo el mundo y 405 000 muertes relacionadas con esta enfermedad. Para más información sobre el paludismo, véase: www.who.int/malaria/es

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