noviembre 19, 2019

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Los desastres naturales son la nueva normalidad

Los desastres naturales son la nueva normalidad

Las catástrofes naturales están perdiendo su carácter de fenómeno extraordinario. En los últimos 20 años, el número de desastres se ha duplicado y el 90% de ellos están relacionados con el cambio climático, de una forma u otra.

La responsable de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDDR) se une al llamado del Secretario General para que los países tomen medidas durante la próxima década, al considerarla decisiva. También destaca la importancia que tendrá el sector privado en el futuro.

Mami Mizutori participó recientemente en México en la conferencia regional ARISE, una alianza del sector privado con las Naciones Unidas en la que participaron dieciocho redes nacionales de ARISE, procedentes de México y otros países centroamericanos y del Caribe. Allí concedió una entrevista a Noticias ONU.

¿Podría explicarnos, tal vez, el escenario de la reducción de desastres en la región? En particular en América Latina y México.

Las Américas y el Caribe son unas de las regiones más expuestas a los desastres y esto es algo que hemos visto a nivel mundial durante décadas, en particular, durante los últimos 20 años. Primero diré que el número de desastres se ha duplicado y el 90% de ellos se deben al cambio climático, de una forma u otra.

Por lo tanto, nos enfrentamos a una situación en la que la intensidad y la frecuencia de las catástrofes se está convirtiendo en la principal preocupación de nuestras vidas. En América Latina esto no es una excepción, un ejemplo reciente es el huracán Dorian que azotó las Bahamas. También están los huracanes que asolaron el Caribe en 2017 y la erupción del volcán de Fuego en Guatemala.

¿Cómo definiría la resiliencia?

La resiliencia es el fortalecimiento de una persona, una institución, una comunidad, o un país, para poder superar las dificultades que nos traen los desastres, y los desastres pueden tener un costo debido a las amenazas naturales y las amenazas creadas por la propia mano del hombre. Pero lo importante es que el pueblo y las instituciones puedan recuperarse; recuperarse sin ser destruidos. Para mí, eso es resiliencia.

¿Cuánto tiempo tenemos para hacer este cambio?

No tenemos mucho tiempo. Este septiembre tuvimos cinco cumbres en la semana de alto nivel en Nueva York: la Cumbre de Acción Climática, la Cumbre de la Cobertura Universal de Salud, la Cumbre de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Cumbre para la Financiación para el Desarrollo y la Cumbre en apoyo de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo..

Ahora bien, estas cumbres fueron muy importantes porque reafirmaron el hecho de que necesitamos cumplir con estos acuerdos. Pero lo que ahora dice el Secretario General  es que entramos en la década para la acción, que comienza el próximo año, ya que no tenemos mucho tiempo para luchar contra la rapidez de la emergencia climática y hay muchos riesgos que están interrelacionados actualmente. Así que, a partir de ahora, cada año, el Sistema de las Naciones Unidas con los países miembros, vamos a evaluar en qué medida estamos avanzando en todas y cada una de estas agendas que, por cierto, tienen que avanzar de manera coherente. Entonces, la respuesta breve es: no; no tenemos mucho tiempo, sólo tenemos diez años y el 2030 es un año muy importante.

 Paraguay, país afectado por la crecida estacional de los ríos, agravada por el fenómeno El Niño, acoge la Reunión de Alto Nivel sobre la Implementación del Marco de Sendai para la Reducción de Riesgos de Desastres.

¿Podemos tener esperanza?

Bueno, cuando entré hace unos 20 meses en las Naciones Unidas mucha gente me dijo que para sobrevivir o seguir trabajando con energía en la Organización, tenía que ser optimista. Si somos pesimistas no podremos hacer nuestro trabajo. Porque los retos son grandes y a veces te preguntas si estás progresando. Pero tiendo a ser optimista sobre  esta situación, porque si perdemos la esperanza, si perdemos nuestra energía, si dejamos de aspirar a lo mejor para todos, y de nuevo para las personas más vulnerables, no hay manera de que podamos existir.

Esa es la única razón por la que las Naciones Unidas son importantes. Estamos aquí con el mandato de cambiar el mundo de manera tal que las personas vulnerables y todos los ciudadanos puedan tener una vida mejor, y por eso prosperamos cada día y trabajamos con los Estados miembros, por lo que necesito ser optimista.

¿Tiene un mensaje para nuestros compatriotas mexicanos?

Nuestra oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres tiene una misión muy importante:  mejorar la vida de cada ciudadano de México frente a los desastres que atacan diariamente y con una intensidad y frecuencia que no habíamos visto anteriormente. Es una tarea mayúscula, pero, junto a nuestros socios—el gobierno de México, gobiernos estatales, municipalidades, el sector privado y la comunidad civil—, tenemos mucha energía para poder alcanzar y cumplir esta meta.

Y por eso estoy aquí en México y vamos a continuar trabajando desde Ginebra, donde está la sede de nuestra oficina, pero también desde nuestra oficina regional en Panamá para que haya una vida mejor, una vida donde no exista más preocupación por los desastres, para un futuro muy resiliente.



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