mayo 31, 2020

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Los refugiados venezolanos se suman a la lucha contra el coronavirus

Los refugiados venezolanos se suman a la lucha contra el coronavirus
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Cientos de profesionales venezolanos, médicos y de otras disciplinas, que ahora viven en otros países de América Latina se están situando en la primera línea de la respuesta al coronavirus.

Las medidas de confinamiento han dejado a miles de migrantes y solicitantes de asilo venezolanos en una situación muy vulnerable, sin forma de ganarse la vida y con dificultades para acceder a un techo y comida. Sin embargo, algunos de los que habían conseguido regularizar su situación y afianzarse en su nuevo país, ahora están en condiciones de ayudar a aquellos que sufren por la pandemia.

Muchos médicos están dedicando parte de su tiempo a atender a los pacientes de COVID-19 y otros grupos vulnerables.

En Ecuador, el venezolano Samuel Suárez comenzó a hacer visitas domiciliarias en una zona rural de la provincia de Esmeraldas para explicar los peligros de la pandemia a las personas mayores.

Según el testimonio recogido por la Agencia de la ONU para los refugiados, Samuel les explica con paciencia qué medidas deben tomar para protegerse y no contagiar a los demás, desde lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón a mantener una distancia mínima de seguridad de dos metros.

Como algunos de sus pacientes no saben leer el cartel que lleva en la mano, les hace demonstraciones sobre cómo utilizar su codo para cubrirse la boca cuando tosen para prevenir la propagación del virus. “En las comunidades remotas, donde si se va la energía no hay agua, es un poco dificultoso el lavado de manos y la higiene de las personas”, explica Samuel, de 27 años. “Entonces, eso nos hace más vulnerables”.

Lo que se logró

Después de salir de Venezuela, Samuel logró llegar a Ecuador, donde pudo convalidar su título en medicina, tras aprobar un examen. Luego, pudo conseguir un empleo en el sistema de salud pública de Ecuador.

Desde que empezó el brote, Samuel hizo este tipo de visitas para concienciar a la población de San Francisco, donde trabaja en el centro de salud local desde hace un año y medio. “Durante la epidemia de coronavirus, seguiré luchando día a día y aportando mis conocimientos para proteger a la población de San Francisco”, afirma.

Ahora se ha trasladado a Guayaquil, el epicentro de la emergencia en Ecuador, donde realiza visitas médicas a los vecinos, para aliviar la carga de los hospitales que reciben a pacientes con COVID-19.

Layla es especialista en neonatología. Durante la crisis del coronavirus, no puede quedarse en casa porque las vidas de los recién nacidos dependen de ella. En el hospital de Ecuador donde trabaja, se ocupa de que los bebés nazcan sanos.

En este país, uno de los más golpeados por la pandemia en América Latina, con 10.850 casos confirmados y 537 fallecidos según las últimas cifras del Gobierno, voluntarios venezolanos del proyecto Comunidades Inclusivas de la Agencia para los Refugiados recorren las calles de sus barrios para entregar kits de alimentos a sus vecinos más vulnerables en localidades como Baños de Agua Santa.

En Perú, más de 4000 médicos venezolanos se quieren unir a la respuesta al COVID-19, según la campaña “Tu Causa Es Mi Causa” que busca fomentar la integración de refugiados y migrantes de Venezuela en Perú. 

Lo que se debe aprovechar

“Es momento de aprovechar su experiencia y permitir que se unan a la lucha con sus pares peruanos”, aseguran en un mensaje de la campaña, liderada por el sistema de ONU en Perú, y las agencias de Naciones Unidas para los migrantes y refugiados.

Me fui de Venezuela porque me sentía frustrado. Había escasez de medicamentos, de personal de salud y sentía que no podía ayudar”, dice Kevin Rodríguez, un médico voluntario en Perú. “Estoy agradecido con el Perú. Cuando llegué comencé a trabajar en una farmacia y siempre he recibido apoyo”.

Bérgica Martínez es ginecóloga. Asegura que “fue muy difícil dejar todo”, pero no tenían “calidad de vida”. Ahora asiste a jornadas médicas gratuitas. “Si puedo aportar un poquito para orientar a las personas, me siento satisfecha como mujer y profesional”, asegura.

En Medellín, Colombia, Luis, un oncólogo venezolano, está “tratando a pacientes con cáncer y brindando información para que conserven la calma”. Rita también vive en Medellín y ahora trabaja con mayores y personas con diabetes o hipertensión. “Cada día intento darle protección a los abuelos colombianos que requieren una atención especial”, explica.

Un hospital contra el coronavirus

No solo los médicos se han sumado a la respuesta. En Brasil, en Boa Vista, trabajadores venezolanos se han unido a la misión de finalizar un hospital temporal para el monitoreo y el tratamiento contra el nuevo coronavirus.

El venezolano Diego, de 33 años, que llegó a Brasil en busca de protección y ha vivido desde el año pasado en uno de los albergues apoyados por la Agencia para los Refugiados asegura que se siente “orgulloso de ayudar a combatir el nuevo coronavirus”. “Este lugar puede salvar la vida de mis amigos venezolanos y los brasileños que nos acogen en Roraima”, dice Diego. El centro en el que trabaja tendrá una capacidad de 1200 camas de hospital para el tratamiento de personas infectadas y otros 1000 espacios para la observación de casos sospechosos.

El trabajo también permite a los venezolanos generar ingresos en un momento de mucha incertidumbre.

“Se siente el agradecimiento de estos hombres que tienen familias y están haciendo todo lo posible para proporcionar lo mejor para los que están aquí, brasileños y venezolanos, y para los que se quedaron en Venezuela, es lo que los motiva a continuar”, explica el empresario brasileño Samuel Pereira da Silva, que emplea a 13 de los venezolanos involucrados en la construcción del hospital, todos con un contrato formal.

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