febrero 23, 2020

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México, solo frente a la ola de migrantes centroamericanos

México, solo frente a la ola de migrantes centroamericanos

México.- Las caravanas de migrantes que se aproximan a México, o bien, que ya trataron de cruzar la frontera por el río Suchiate, verán frustrados sus intentos de transitar libremente por el país pues el presidente Andrés Manuel López Obrador les negó el paso, lo que desató un enfrentamiento con la Guardia Nacional.

Los migrantes rechazaron la oferta laboral que les ofreció el gobierno mexicano porque, dicen, su propósito es llegar a los Estados Unidos, pero para ello tienen que enfrentarse a las barreras que impone Donald Trump con el apoyo de los países centroamericanos, desde donde salen miles de personas en busca de una mejor vida.

Todo se va juntando, es una conspiración de sucesos en su contra; el cambio climático, la violencia, la pobreza, razones por las que la gente decide abandonar sus hogares o lugares donde nacieron. Entre el 2000 y 2010, la migración desde Centroamérica aumentó 59 %. Un caso alarmante es Honduras, donde el fenómeno creció 94 %. Estudios sobre el tema destacan que los motivos son desde la inestabilidad política hasta los desastres naturales, sin dejar de tomar en cuenta la pobreza y desigualdad que acechan desde hace mucho a estas poblaciones.

En las zonas rurales sigue imperando la desatención política y social. Los gobiernos son indiferentes ante el hambre, la falta de oportunidades, los feminicidios y homicidios; pero lo que está por venir es aún más preocupante, los fenómenos climáticos, ya sea por sequías, incendios, huracanes, inundaciones, etcétera, obligan a la gente a huir, ya no en busca de mejores oportunidades, sino simplemente subsistir.

Los efectos prolongados del fenómeno de El Niño desde 2009, dejaron a la gente en una situación alimentaria crítica, los más afectados son las comunidades indígenas, las mujeres y los niños y niñas en situación de pobreza.

 A lo que se enfrenta México

Ellos, que emigran hacia México, se enfrentan a lo mismo en nuestro país; y los que logran llegar a Estados Unidos serán perseguidos por autoridades con leyes más estrictas e inhumanas. Está claro que los niños son separados de sus padres, que las mujeres se exponen a ser ultrajadas, se han reportado casos de muertes por falta de atención médica, por abuso de autoridad, la lista de motivos es larga, pero coincide en la violación a los derechos humanos.

La violencia ha incrementado en países como Honduras, El Salvador y Guatemala, las bandas del crimen organizado extorsionan a negocios y personas, reclutan a los niños y la quienes se opongan son asesinados, cada vez se incrementa la guerra entre cárteles por el control de los territorios. Y aunque los migrantes provenientes de estos lugares llegan a México huyendo de estos problemas, al enfrentarse en nuestro territorio a la falta de oportunidades terminan por sumarse al crimen organizado y el resultado para ellos es el mismo, los mismos problemas de los que corren los tenemos aquí. A pesar de que el presidente los apoye con empleos, su objetivo es llegar lo más al Norte posible y cruzar la frontera.

México carga con la responsabilidad de frenar a los migrantes debido a la imposición de aranceles y amenazas del presidente norteamericano, al respecto, el canciller Marcelo Ebrard pidió ayuda a la comunidad internacional para que la gente tenga más oportunidades, no es solamente tarea de nuestros gobernantes, porque es un problema que atañe a los países de América, en este caso, lo es también en la comunidad europea donde se enfrentan a la misma situación.

Lo que se comenzó

En lo que corresponde a esta zona del mundo, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores anunció que esta semana comenzarían los trabajos con la Organización de Naciones Unidas, es decir ACNUR, Unicef, Organización Internacional de las Migraciones, así como la Cepal para diseñar una estrategia conjunta para atender la migración.

Si México hace algunos meses sufría por la desconfianza a las instituciones, en estos países la situación es peor. Los habitantes centroamericanos desconfían de las autoridades encargadas de su protección. Esto se deriva de una combinación de escasez de recursos en los organismos de seguridad y mal entrenamiento de sus efectivos, así como tasas astronómicas de impunidad por corrupción y abusos, lo detalla en un análisis Seth Robbins, de la fundación InSigth Crime.

“Cuando los delitos no se llevan a juicio, se refuerza la creencia de que las autoridades son corruptas y de que están bajo el control de los grupos criminales. En Honduras, por ejemplo, el comisionado de la Policía nacional fue detenido en octubre y acusado de lavado de dinero, entre otros delitos”. No hace faltar recordar los eventos similares que hemos vivido en México, con los gobiernos del PRI y PAN de varias entidades, incluso del mismo ex presidente Enrique Peña Nieto, a quien se le relaciona con actos de corrupción que dejaron a México sumido en un fango financiero y de violencia.

“La corrupción en el Triángulo Norte llega a niveles máximos. Los casos incluyen a dos exmandatarios de El Salvador: uno está acusado de malversar US$351 millones del erario público, y el otro del robo de unos US$300 millones de dineros públicos”, destaca el análisis de InSigth Crime.



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