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domingo, julio 21, 2024

Rangel: ponerle el cascabel al gato

Rangel: ponerle el cascabel al gato

LECTURA POLÍTICA por: Noé Mondragón Norato

Polémico como siempre, el obispo emérito Salvador Rangel Mendoza, reveló el fondo del conflicto de intereses que tienen sumido a Chilpancingo, la capital, en la ingobernabilidad: la decisión del exgobernador priista Héctor Astudillo para dejar entrar a la plaza al grupo delictivo Los Tlacos. Y la determinación de la alcaldesa del Morena, Norma Otilia Hernández Martínez por continuar dejar operando a ese mismo grupo. Lo que el prelado católico no dijo, fue cuál es entonces el papel que juega en esta siniestra trama el otro grupo delictivo identificado como Los Ardillos. De ahí se abre lo demás.

ALCALDESA COPADA. – Aunque Rangel Mendoza asegura que la manifestación violenta de los habitantes del corredor Río Azul del pasado lunes, no tuvo como propósito afectar a la alcaldesa Norma Otilia ni a la gobernadora Evelyn Salgado, la realidad es que sí lo hicieron. Se lee así:

Rangel Mendoza

1.- De acuerdo con la versión de Rangel Mendoza, se intuye que el primer desayuno entre la alcaldesa y el líder delictivo con el que aparece en fotos tuvo como propósito renegociar la plaza. Por eso se entiende —y ella lo admite— que esa reunión fue en los inicios de su trienio como alcaldesa. Desde luego, Norma Otilia pudo haberse negado a ceder la plaza. Y entonces los afectados se guardaron pacientemente ese desaire.

Lo reventaron el pasado 24 de junio cuando dejaron las siete cabezas cercenadas con mensajes en cartulinas para ella y su síndico Andrei Marmolejo en el barrio de San Mateo. Y la violencia que brotó después, el pasado sábado 8 de julio complementó el escenario. Quienes lo urdieron así, apelaron a la cercanía de la elección de julio de 2024. Porque a Norma Otilia le habían dado cuerda para meterse a la pelea por la candidatura al senado, en función de que la aspirante del Morena a ese escaño por el principio de equidad de género tiene que ser una mujer.

Pero su involucramiento con grupos oscuros, sentada en la mesa de un restaurante con un líder delictivo, le quebró ese optimista escenario. Si por razones de no mostrar debilidad política, el presidente AMLO la sostiene en el cargo, quedará imposibilitada política y electoralmente, para que el Morena la postule. Igual que al síndico Andrei Marmolejo, a quien los coletazos de esa crisis alcanzan de cuerpo completo. Así, Norma Otilia no podrá anotarse a la reelección en la comuna, a la diputación federal o al senado. Porque se convirtió por adelantado, en factor de derrota. Y de eventual entrega de la capital a la alianza PRI-PRD-PAN. Sumado al más del 70 por ciento del rechazo de los chilpancingueños a su atropellado, deslucido y frívolo gobierno municipal.

Burdas porras pagadas

2.- La crisis de ingobernabilidad que inició la alcaldesa de Chilpancingo, alcanzó irremediablemente al gobierno estatal. Pero lejos de tratar de apagar ese fuego, la alcaldesa retadora, se reunió con simpatizantes en el palacio municipal el pasado lunes, que la llenaron de burdas porras pagadas. Y refrendó que no solicitaría licencia a su cargo. Ese episodio rememoró el 12 de marzo de 1996, cuando el exgobernador priista Rubén Figueroa estaba a punto de abandonar el gobierno estatal por la masacre de Aguas Blancas y citó a miles de acarreados a la plaza cívica de la capital con fines de respaldarlo.

Norma Otilia imitó esa receta. Una acción propia de desesperados. Y el martes —cuando el gobierno estatal no lograba destrabar el conflicto todavía, gracias a las visibles torpezas del secretario de Gobierno, Ludwig Marcial Reynoso— se dedicó a realizar un “recorrido de evaluación” sobre su desempeño por las calles desérticas de Chilpancingo y por el mercado central. Nuevas porras para intentar recuperar una de por sí, maltrecha imagen. Era algo que nunca había hecho. Pero se leyó como otra acción desesperada. Así, al violento reclamo de los manifestantes del corredor Mochitlán-Quechultenango-Colotlipa, que demandaban su presencia, la alcaldesa optó por dejar indolentemente que el gobierno estatal apagará el incendio del bosque al cual ella le metió el cerillo. Pero con el fin de aclarar parcialmente este infamante episodio de la vida política real y cruda, el obispo Rangel Mendoza le puso el cascabel al gato.

AMLO

HOJEADAS DE PÁGINAS…El presidente AMLO se enreda cada vez más en retóricas discursivas inservibles. Asumió que el gabinete de seguridad ya estaba viendo el caso del asesinato del dirigente del PVEM Jesús González Ríos en el municipio de Copala; luego dijo también que se estaba investigando a la alcaldesa Norma Otilia Hernández por los hechos que la tienen acorralada; y finalmente, los informes sobre la violencia del pasado lunes en Chilpancingo. En todas esas acciones involucra necesariamente a su gabinete de Seguridad. Pero es el momento en que dicho gabinete no aclara absolutamente nada de esos hechos. Parece ser una forma conveniente de dejar correr el tiempo con el fin de estimular el olvido.

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