enero 27, 2022

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¡Jálalo que es pargo!

¡Jálalo que es pargo!

¡Jálalo que es pargo! La prolongación del semáforo rojo dos semanas más, luego de los primeros 14 días para hacer frente a la tercera ola de contagios en esta pandemia de Covid-19 que estamos padeciendo, viene a ser un duro golpe al sector empresarial en Guerrero y particularmente en Acapulco.

Si ya de por sí la situación era crítica desde el año pasado en que comenzó a golpear esta emergencia sanitaria y tuvo que darse el primer confinamiento con todas las medidas restrictivas que ya conocemos, ahora con las nuevas disposiciones de cerrar en unos casos y en otros restringir al límite horarios y aforos, es entendible que el sector productivo ponga el grito en el cielo.

Es cierto que la preocupación principal es salvaguardar la salud de la población evitando que se expongan al contagio; sin embargo, las autoridades de los tres ámbitos de gobierno deben también de pensar en cómo ayudar a los propietarios de los establecimientos que están siendo obligados a cerrar.

Y es que no se trata solamente de ellos, sino también de los cientos o miles de empleados que ante el cierre de los negocios irremediablemente se están quedando sin trabajo y por consiguiente sin ingresos económicos para sostener a sus familias.

Apoyos alimentarios, financiamiento, condonación o disminución de impuestos, descuentos en el pago de servicios, entre otros, pudieran ser algunas de las medidas emergentes para que el sector productivo pueda paliar la situación y tratar de salvar las fuentes de empleo, pues en muchos casos ante el agobio están cerrando de manera definitiva.

Algo se tiene que hacer, y si es pronto, mejor. Mientras tanto… ¡Jálalo que es pargo!

Por: Jacko Badillo

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