EE.UU. e Israel lanzan “Operación Furia Épica” contra Irán y elevan la tensión global
28 de febrero de 2026. — Estados Unidos e Israel confirmaron en las primeras horas de este sábado el inicio de una ofensiva militar conjunta contra Irán, denominada “Operación Furia Épica”, con el objetivo declarado de “eliminar amenazas” y frenar el desarrollo de armas nucleares por parte de Teherán.
El presidente Donald Trump difundió un mensaje en su red Truth Social donde afirmó que “el régimen iraní no puede poseer armas nucleares”. Por su parte, autoridades israelíes señalaron que el operativo fue planificado durante meses y que responde a evaluaciones de seguridad nacional.
De acuerdo con comunicados oficiales de Washington y Tel Aviv, la ofensiva se dirige contra infraestructura estratégica vinculada al programa nuclear iraní.
Contexto: negociaciones estancadas
La operación ocurre en medio de negociaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní, las cuales se encontraban estancadas en las últimas semanas.
Desde 2018, tras la salida estadounidense del acuerdo nuclear original, las tensiones se han mantenido intermitentes. Funcionarios estadounidenses sostienen que la reciente acción busca impedir que Irán alcance capacidad armamentística nuclear.
Irán, por su parte, ha reiterado en foros internacionales que su programa tiene fines pacíficos.
Reacciones internacionales inmediatas
La comunidad internacional reaccionó en cuestión de horas.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó que “en cualquier conflicto armado son los civiles quienes acaban pagando el precio más alto”, y condenó tanto los ataques como las represalias.
La Organización de las Naciones Unidas instó a la contención y al respeto del derecho internacional.
El gobierno de Catar pidió un “cese inmediato” de las hostilidades y un retorno a la mesa de negociaciones.
Desde Europa, la alta representante de Exteriores de la Unión Europea, Kaja Kallas, afirmó que el programa nuclear iraní representa una “grave amenaza para la seguridad mundial”, aunque reiteró la importancia de la estabilidad regional.
El Reino Unido aclaró que no participó en la operación, pero declaró estar preparado para proteger sus intereses nacionales.
España, a través del ministro de Exteriores José Manuel Albares, pidió respeto al derecho internacional y advirtió que la violencia “solo trae caos”.
Italia, mediante la primera ministra Giorgia Meloni, anunció consultas urgentes con aliados para favorecer una distensión.
Posturas divergentes
Rusia condenó la ofensiva. El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvedev, criticó duramente la decisión estadounidense y la calificó de escalada peligrosa.
Finlandia, a través del presidente Alexander Stubb, expresó preocupación por el posible impacto en el derecho internacional.
Suiza manifestó “profunda preocupación” e hizo un llamado a proteger a la población civil.
En la región, Arabia Saudí condenó lo que describió como agresiones iraníes previas contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses.
El movimiento hutí de Yemen, alineado con Irán, rechazó los ataques y los calificó de “criminales”.
Impacto humanitario y sanitario
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó preocupación por las consecuencias humanitarias y el posible impacto en infraestructuras médicas.
Organismos multilaterales insisten en que cualquier acción militar debe cumplir con el derecho internacional humanitario y garantizar la protección de civiles.
Escenario geopolítico
Analistas advierten que la ofensiva podría alterar el equilibrio en Medio Oriente, afectar los mercados energéticos y tensionar las relaciones entre potencias globales.
La región ya enfrenta conflictos activos y disputas estratégicas, por lo que una escalada prolongada tendría repercusiones más allá del ámbito militar.
Por ahora, los gobiernos involucrados mantienen posiciones firmes, mientras la comunidad internacional llama a la moderación.

