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miércoles, mayo 22, 2024

Certificación de 50,000 Hectáreas Cañeras Sostenibles

Proyectan certificar 50 mil hectáreas cañeras como producción sostenible, incrementando productividad y contra el cambio climático

El potencial del uso de biofertilizantes microbiológicos va más allá de sus efectos positivos en la productividad agrícola, dado su capacidad de regenerar suelos y secuestrar Carbono de la atmósfera, por lo que puede contribuir a combatir el cambio climático. Por ello, empresas nacionales e internacionales, junto con productores trabajan en el cultivo de caña de azúcar regenerativa, donde ya participan 10 ingenios azucareros y tienen el objetivo de certificar como producción sostenible al menos 50 mil hectáreas cañeras en un periodo de dos años.

Con esta iniciativa no solo se busca incrementar la productividad y la sustentabilidad del cultivo, sino que además generar mayores ingresos a los productores, a través de la venta de bonos de carbono y la obtención de la certificación Bonsucro, organización internacional que certifica la producción sostenible de la caña de azúcar y sus derivados.

En México ya arrancó el proyecto piloto en la zona de la Huasteca Potosina, que implica una superficie de cuatro mil hectáreas, tanto de productores como superficie propia de los ingenios Plan de Ayala y Alianza Popular, del grupo azucarero Ingenios Santos, explica el director general de Biofábrica Siglo XXI, Marcel Morales Ibarra, empresa mexicana que desde hace dos décadas promueve, evalúa y desarrolla biofertilizantes microbianos.

“El objetivo es evaluar los efectos del uso de biofertilizantes y otras prácticas de agricultura regenerativa, tanto en lo referente a la producción y productividad, uso eficiente de agua y fertilizantes, resistencia a la sequía, regeneración de suelo y secuestro de carbono”, subraya.

Evaluación

Las evaluaciones en el cultivo de caña de azúcar –aplicando una metodología desarrollada durante doce años—indican que con los biofertilizantes se alcanzan incrementos de producción, disminución de costos (bajando la fertilización química hasta en 50%), desarrollo del sistema radicular de 200 a 300%, incremento de materia orgánica y adición de carbono en el suelo del orden del 10% anual.

La etapa dos del proyecto que se desarrolla en la Huasteca Potosina tiene la meta de masificar esta tecnología, mediante un proceso de innovación y transferencia de tecnología, a través de la capacitación y asistencia técnica a los productores, destaca el director de Biofábrica Siglo XXI.

Morales Ibarra expone que en este proyecto piloto “estamos trabajando en alianza con la empresa Boomitra, firma estadounidense que cuenta con la tecnología especializada para la medición del carbono del suelo vía satelital, con el objeto evaluar la factibilidad de la emisión de bonos de carbono y su colocación en el mercado voluntario”.

En este proyecto –agrega– estamos considerando como soporte estratégico el programa lanzado recientemente por los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), del Banco de México, para incentivar el uso de biofertilizantes en el campo mexicano, que consiste en apoyar a los productores hasta con 80% del costo del biofertilizante, así como facilitar el proceso de transferencia de tecnología mediante la capacitación y asistencia técnica.

Biofábrica Siglo XXI cuenta con 56 parcelas demostrativas, en diversas regiones del país, donde realiza visitas de campo con productores y talleres de capacitación.

Convenio de colaboración

Desde hace 20 años, mediante convenio de colaboración con la UNAM, la firma se dedica a la producción, comercialización e investigación de los biofertilizantes microbianos, que ayudan a la nutrición, desarrollo y sanidad vegetal, así como a la regeneración microbiológica de los suelos.

“Durante este periodo, hemos tenido diversas experiencias de los efectos de los biofertilizantes microbianos que van más allá de la nutrición y la producción agrícola, por lo que el concepto de “biofertilizantes” se queda corto y limita el potencial de éstos en otros aspectos como es regeneración de los suelos, incremento de materia orgánica y sus efectos en incremento de la capacidad del suelo en el secuestro de Carbono”, destaca Morales Ibarra.

El año pasado Bonsucro lanzó una convocatoria internacional denominada Fondo de Impacto Bonsucro, para identificar proyectos que abonen a la productividad de la caña de azúcar y ayuden a la lucha contra el cambio climático, con el objetivo de apoyar su desarrollo y masificación. Biofábrica, conjuntamente con Coca Cola y la Unión Nacional de Cañeros, de la CNPR, presentó el proyecto denominado Reducción del Calentamiento Global a través de la producción de caña de azúcar en México, con base en la experiencia descrita, la cual fue seleccionado. A partir de este año trabaja en diversas regiones del país, realizando acciones de transferencia de tecnología hacia una agricultura regenerativa, teniendo como base el uso de los biofertilizantes microbianos con productores e ingenios azucareros.

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