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viernes, abril 12, 2024

Impunidad pactada en sucesiones presidenciales

Impunidad pactada en sucesiones presidenciales

LECTURA POLÍTICA por: Noé Mondragón Norato

Todas las alternancias presidenciales en México de fines del siglo 20 y del inicio del 21 han sido pactadas. De alguna u otra forma, ceder el poder resultó conveniente para quienes en ese momento lo ejercieron. No sólo por el desgaste natural que ello entraña, sino por las presiones internas y externas atribuidas a diversos factores. Es cuestión de ubicar algunos.

PACTAR IMPUNIDAD. – A diferencia de otros países en los cuales muchos expresidentes han pagado sus excesos y corruptelas con prisión, en México la garantía de impunidad se negocia anticipadamente. Por eso ningún exmandatario nacional ha pisado la cárcel. Ni lo hará. Se lee así:

Ernesto Zedillo

1.- El expresidente priista Ernesto Zedillo (1994-2000) percibió en su momento, dos pistas de presión: la aguda descomposición del PRI derivada de los crímenes políticos y la corrupción que florecieron en el periodo salinista, pero también en los dos sexenios anteriores. Eso, por un lado.

Por el otro, las amenazas que latían fuertes sobre él precisamente por parte del expresidente Carlos Salinas de Gortari y de su hermano “incómodo” Raúl. Así, su apuesta de poder la jugó en tres canchas: permitió que la oposición perredista ganara por primera vez el gobierno de la Ciudad de México en 1997 con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Desterró del país a Carlos Salinas y encarceló a su hermano Raúl con el fin de conjurar las amenazas políticas.

Y al final, abrió el escenario para que el PAN ganara la presidencia del país en la histórica elección del 2 de julio de 2000. Sabía que, si regresaba el PRI al poder presidencial, también lo haría Salinas para ajustarle cuentas. Al ceder la presidencia al PAN, Zedillo se blindó doblemente. Porque también pactó impunidad con el expresidente panista Vicente Fox Quezada. Por eso, este último personaje nunca lo molestó ni indagó la corrupción. Simplemente, se hizo el disimulado y dejó pasar.

Felipe Calderón

2.- Cuando en la elección presidencial de 2006, el movimiento de López Obrador había alcanzado la cima de su popularidad, todos los indicadores apuntaron a que sería él quien ganara la elección presidencial de ese año. Pero atípicamente la ganó el panista Felipe Calderón. AMLO acusó el robo de la elección. Sin embargo, existía un motivo más fuerte por el que el grupo panista no cedió el poder: no habían pactado nada con el actual presidente, quien parecía decidido a llamar a cuentas a Vicente Fox, pues la primera alternancia partidista en la presidencia del país no sirvió de nada. El expresidente blanquiazul La tiró a la basura.

3.- Desde antes de arribar como presidente del país y en su calidad de aspirante a gobernador por el Estado de México, el priista Enrique Peña Nieto pactó la alternancia presidencial de 2012, desde la elección de 2006, con el panista Felipe Calderón. Había un motivo: el candidato presidencial del PRI en esta última elección, Roberto Madrazo Pintado, había sostenido una ruptura política severa con el tío de Peña, el también exgobernador mexiquense tricolor, Arturo Montiel Rojas, creador del TUCOM o Todos Unidos Contra Madrazo. Peña sabía que, si Madrazo llegaba como presidente del país, lo atacaría a él como gobernador (que ejerció de 2005 a 2011) hasta empujar su desafuero.

Madrazo ya había impulsado como aspirante por el Estado de México al exdirigente priista Isidro Pastor Medrano, con el fin de que desplazara a Peña Nieto. No pudo porque el Grupo Atlacomulco cerró filas con el expresidente. Por eso este le apostó al caballo de Felipe Calderón, traicionando al candidato de su propio partido, el PRI. Calderón a su vez, se fue impune en 2012. Ese pacto atravesó el acuerdo de no dejar llegar a AMLO como presidente en 2006, cosa que se cumplió.

AMLO-Peña Nieto

4.- AMLO pactó a su vez con Peña Nieto, la sucesión presidencial de 2018. Por eso el expresidente priista ha sido intocable durante todo el actual sexenio morenista. Solo sus peones políticos como la experredista Rosario Robles Berlanga —quien solapó la mega corrupta Estafa Maestra— y el exdirector de Pemex Emilio Lozoya Austin —gestor de otro escándalo multimillonario por el caso Odebrecht—, llegaron a pisar la cárcel. Rosario ya salió. Y Emilio está a punto de lograrlo pues todas las “evidencias” en su contra se van desvaneciendo. Nada hay contra el otrora poderoso secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso. Al igual que lo hizo con Felipe Calderón, el priista Peña Nieto también pactó impunidad con AMLO. Y la morenista Claudia Sheinbaum desde luego que no romperá con ese círculo vicioso. Y de llegar, tampoco Xóchilt Gálvez.

 HOJEADAS DE PÁGINAS…Desconcierta que la virtual candidata a la presidencia por el Frente Amplio (PRI-PAN-PRD), Xóchilt Gálvez Ruiz, estuviera ayer en Acapulco en su primera presentación como tal. Porque la militancia panista en la entidad no es significativa. Y sí, meramente simbólica. Se entiende que lo hizo con al menos tres objetivos concretos: pulsar los apoyos reales atribuidos a la militancia y dueños del PRI y PRD —pues son los partidos que proyectan mayor presencia aquí—; intentar amarrar la alianza con el MC a través del exgobernador Héctor Astudillo —propietario político de esa franquicia—; y contrarrestar el discurso optimista del presidente AMLO en su reciente visita por la entidad, con el fin de comenzar a subir sus bonos mediáticos. El horno político se calienta.

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