El índice de precios al consumidor subió 3.3% en marzo, mientras el precio de la gasolina aumentó más de 21%, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.
La inflación en Estados Unidos subió al 3.3% en marzo, su nivel más alto en casi dos años, impulsada principalmente por un aumento de más del 21% en los precios de la gasolina, de acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).
Aceleración de precios en la economía estadounidense
En términos mensuales, los precios aumentaron 0.9%, lo que representa un fuerte repunte frente al 0.3% registrado en febrero, cuando la inflación anual se ubicaba en 2.4%.
El dato superó la dinámica previa de desaceleración y marcó un cambio en la tendencia inflacionaria reciente.
La gasolina impulsa el aumento inflacionario
El incremento en los precios de la energía fue el principal factor detrás del repunte.
La gasolina registró un aumento de 21.2% en un solo mes, lo que explicó cerca de tres cuartas partes del aumento total de la inflación mensual.
Economistas señalan que el impacto energético suele trasladarse progresivamente al resto de la economía.
Factores geopolíticos presionan los precios
Analistas atribuyen el aumento a las tensiones derivadas del conflicto en Medio Oriente, que comenzó a finales de febrero y alteró los mercados energéticos globales.
Estas presiones han revertido parte del avance logrado en el control de la inflación durante meses anteriores.
Riesgo de efecto prolongado en la economía
De acuerdo con especialistas de Pantheon Macroeconomics, los choques en los precios de la energía podrían tardar entre tres y seis meses en reflejarse completamente en otros sectores de la economía.
Esto podría mantener presiones inflacionarias en bienes y servicios en el corto plazo.
Contexto económico
El dato de inflación supera las expectativas de analistas, que proyectaban un incremento anual de 3.4%, según estimaciones de FactSet.
El comportamiento de los precios energéticos vuelve a posicionarse como un factor clave en la estabilidad económica de Estados Unidos.
El repunte inflacionario reabre el debate sobre la estabilidad de precios en Estados Unidos y el impacto de los choques energéticos en la economía global.


