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jueves, mayo 23, 2024

PRI y PRD: pasados sucios

PRI y PRD: pasados sucios

LECTURA POLÍTICA por: Noé Mondragón Norato

En lo que aparece como una exaltación de cinismos, los dirigentes nacionales del PRI y PRD se pusieron ridículamente la vestimenta de la justicia demandando la renuncia de la gobernadora Evelyn Salgado y de la alcaldesa Norma Otilia Hernández, ambas del Morena. El punto, sin embargo, es que la primera destrabó parcialmente un conflicto público creado por la segunda. Pero en aras de politizar el asunto y dotarse de armas para la elección presidencial de 2024, ambos dirigentes olvidan que solaparon pasados oscuros y saturados de impunidad. Es cuestión de rememorar esos abominables hechos.

PASADOS PERCUDIDOS. – El dirigente perredista Jesús Zambrano Grijalva, de plano pidió la renuncia tanto de Evelyn Salgado, como de Norma Otilia. En esa declaración no reparó en la suciedad que su partido arrastra. Ni en la propia. Y tampoco lo hizo el nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas Alito. Se lee así:

Zambrano palomeó a Jose Luís Abarca

1.- Cuando Zambrano era dirigente nacional del PRD en su primer periodo —de marzo de 2011 a octubre de 2014—, se encargó de “palomear” la candidatura de José Luis Abarca Velázquez al gobierno municipal de Iguala. Se dejó llevar por los cantos de las sirenas políticas, encarnadas en dos personajes: Sebastián de la Rosa Peláez —hoy flamante integrante del MC— y el ex secretario de Salud, Lázaro Mazón Alonso, quienes le vendieron la idea de que Abarca Velázquez era “un empresario acaudalado”. Y cuando estalló el escándalo por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en ese municipio, no quiso enfrentar las consecuencias de su fallida operación política.

Renuncia de Aguirre Planeada

Antes de irse de la dirigencia nacional de ese partido, acordó soterradamente con el gobierno priista de Enrique Peña Nieto, la renuncia de Ángel Aguirre al gobierno de la entidad, que fue operada no por él, sino por Carlos Navarrete Ruiz, su relevo en la dirigencia nacional perredista. Zambrano huyó por la puerta trasera antes de concluir su periodo como dirigente nacional porque temió que lo alcanzara la eventualidad de que en el Congreso de la Unión le fincaran juicio político por el aval político que le dio a la candidatura de José Luis Abarca, hoy huésped distinguido del penal del Altiplano.

En el colmo del cinismo y de la insaciable hambre de poder de la tribu los chuchos de Nueva Izquierda, Jesús Zambrano regresó increíblemente como dirigente nacional del PRD en agosto del 2020, ante el silencio convertido en complicidad, de las tribus minoritarias perredistas. Léase: el puro cascarón partidista tras la masacre de la elección presidencial de 2018. Hoy, Zambrano pide renuncias, pero sin meter a revisión su polémico pasado que ha influido en las recientes debacles electorales perredistas que tienen a ese partido en la antesala de perder su registro. Y el cual lo tendría eventualmente y como a José Luis Abarca, tras las rejas. 

Ajuste de cuentas

2.- Por su parte, el dirigente nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas Alito, calificó la inseguridad en Chilpancingo, como un asunto de fractura al estado de derecho. Pero olvida convenencieramente, que ese estado descompuesto de cosas fue heredado por el exgobernador priista Héctor Astudillo, quien de acuerdo con la versión del obispo emérito Salvador Rangel Mendoza, “dio la autorización para que entrara a Chilpancingo el grupo delictivo Los Tlacos”.

Se entiende que, al confrontarse con el grupo delictivo Los Ardillos que también reclaman la plaza, los hechos de violencia se recrudecieron de manera natural. Y en la lógica de la ley que sólo sirve a los poderosos, se tendría que llamar a cuentas al propio exgobernador tricolor Héctor Astudillo —ahora que ya no tiene poder—, para que responda por esas acusaciones hechas por el prelado católico.

En los ajustes de cuentas con el pasado político, se descubriría el origen de la descomposición que mantiene hoy a la capital de Guerrero, sumida en el desconcierto, la violencia, el miedo y la incertidumbre. Desde luego, Alito elude por conveniencia política, dicho escenario. Y en toda esta batahola, lo que resulta claro es que la alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández, por elemental salud pública, está obligada a pedir licencia al cargo. Porque fue ella a quien atraparon con los dedos en la puerta.

Adán Augusto López

HOJEADAS DE PÁGINAS…El ex secretario de Gobernación, Adán Augusto López visitó la entidad el pasado lunes como parte de su gira proselitista en aras de que el señor presidente AMLO lo bendiga con su poderoso dedo, para alcanzar la ansiada postulación presidencial del Morena. Pero gracias a la inseguridad y la violencia desatada en Chilpancingo, canceló el evento en la capital. Adán Augusto se negó a tocar el espinoso tema de la violencia en Guerrero, porque como responsable de la política interna del país no contribuyó decisivamente a desactivarla. Y si no lo hizo desde esa posición de poder ¿cómo lo haría entonces como eventual presidente del país? Adán Augusto trae los cables desconectados de la realidad.

 

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