GINEBRA – ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha reiterado su llamamiento urgente para obtener financiación que permita ampliar la ayuda vital en Burundi, advirtiendo de que el país afronta una creciente presión humanitaria al acoger a más de 90.000 refugiados que han huido del conflicto en la República Democrática del Congo (RDC) en los últimos tres meses.
Este flujo incluye también el regreso de 10.000 ciudadanos burundeses que han huido igualmente de los combates. Al mismo tiempo, Burundi avanza en la reintegración de un número creciente de burundeses que regresan tras años de exilio en otros países de la región, especialmente desde Tanzania.
Tras una visita oficial a Burundi la semana pasada, la Alta Comisionada Adjunta para la Protección de ACNUR, Ruvendrini Menikdiwela, subrayó el creciente desajuste entre las necesidades humanitarias, cada vez mayores, y los recursos limitados disponibles para dar una respuesta eficaz.
Refugiados de Busuma
En el superpoblado asentamiento de refugiados de Busuma, que acoge ya a más de 66.000 congoleños que han llegado desde finales de 2025, Menikdiwela pudo constatar la grave escasez de agua potable, alimentos, medicamentos, alojamiento y servicios de protección. El cólera y otras enfermedades prevenibles siguen representando una grave amenaza, mientras que cerca de 10.000 personas permanecen varadas en centros de tránsito con infraestructuras limitadas, a la espera de ser trasladadas a un asentamiento que ya se encuentra desbordado.
De los 35 millones de dólares estadounidenses necesarios para proporcionar asistencia vital en Burundi este año, solo se ha recibido hasta ahora un 20 por ciento. Actualmente, el país acoge a más de 230.000 personas refugiadas, en su mayoría procedentes de la RDC.
“Burundi ha demostrado una enorme generosidad acogiendo a decenas de miles de personas que huyen de la violencia en el este de la RDC”, afirmó Ruvendrini Menikdiwela. “Esa solidaridad debe ir acompañada de un apoyo internacional más firme y de financiación inmediata y sostenida. Sin ello, hay vidas humanas en riesgo”.
Ayuda
ACNUR recalcó que, aunque la ayuda de emergencia sigue siendo crucial, los asentamientos aislados como el de Busuma solo pueden ser una solución temporal. La Agencia instó a todos los socios a atender las necesidades humanitarias inmediatas y, al mismo tiempo, apoyar modelos de acogida comunitaria que beneficien tanto a las personas refugiadas como a la población burundesa. La inclusión y la inversión en las comunidades de acogida son esenciales para construir medios de vida sostenibles.
La presión sobre los recursos se ve agravada por el constante retorno de personas refugiadas burundesas desde países vecinos. En el centro de tránsito de Nyabitare, en la frontera con Tanzania, Menikdiwela pudo comprobar de primera mano el impacto de la falta de recursos al reunirse con familias burundesas que regresaban tras casi una década en el exilio.
Desde 2017, más de 300.000 refugiados burundeses han regresado voluntariamente desde distintos países de la región, la mayoría desde Tanzania. Solo en los dos primeros meses de 2026, más de 28.000 personas refugiadas burundesas han regresado desde Tanzania, más de 8.000 de ellas en la última semana. Esta cifra supera ampliamente el objetivo semanal de 3.000 retornos acordado durante la Reunión de la Comisión Tripartita celebrada en noviembre de 2025 entre los Gobiernos de Tanzania y Burundi, y ACNUR.
ACNUR
ACNUR ha expresado su preocupación por el hecho de que, durante los recientes retornos acelerados en Tanzania, se hayan demolido alojamientos de personas refugiadas, forzando a muchas de ellas a buscar cobijo en centros de salida ya abarrotados y agravando aún más las condiciones. De acuerdo con algunos informes, algunas personas refugiadas también habrían sufrido malos tratos. ACNUR mantiene su labor de incidencia ante el Gobierno de Tanzania en todos los niveles para garantizar que se respeten los derechos y las necesidades de las personas refugiadas y que todos los retornos se lleven a cabo de manera voluntaria, segura y digna.
La capacidad también está extremadamente sobrecargada en los centros de recepción y tránsito de Burundi. El aumento de la presión por los retornos, la reducción de recursos y la limitada disponibilidad de personal están tensando las operaciones a ambos lados de la frontera.
“Seguiremos apoyando a los Gobiernos de Burundi y Tanzania para que cumplan los compromisos establecidos en los acuerdos tripartitos sobre repatriación voluntaria, y especialmente para garantizar que las personas refugiadas y sus necesidades estén en el centro de cada etapa del proceso. Instamos a la comunidad internacional, incluidos los socios para el desarrollo, a reforzar su apoyo para asegurar que los retornados puedan reintegrarse en sus comunidades y vivir con dignidad”, señaló Menikdiwela.

