“Tres salarios mínimos = 1 dólar en Venezuela”

En Venezuela, tres salarios mínimos equivalen a un dólar. La crisis del poder adquisitivo persiste pese a señales de crecimiento económico.

Aunque el gobierno presume expansión económica, la realidad en las calles de Venezuela sigue marcada por inflación, bajos ingresos y consumo limitado.


En Venezuela, el discurso oficial de crecimiento económico contrasta con la vida cotidiana de millones de ciudadanos. Mientras la administración de Delcy Rodríguez asegura que el país avanza hacia una recuperación, el poder adquisitivo continúa en niveles críticos.

En centros comerciales de Caracas, los pasillos están llenos, pero las compras son escasas. Los consumidores comparan precios y, en muchos casos, se retiran sin adquirir productos. El uso de aplicaciones de financiamiento en cuotas se ha vuelto común, ante la falta de acceso al crédito tradicional.

Actualmente, el salario mínimo ronda los 130 bolívares (unos US$0.27), lo que evidencia la pérdida del valor del dinero en un entorno inflacionario. De hecho, ni tres meses de ingreso mínimo alcanzan para un dólar, reflejando la magnitud de la crisis.

Inflación y gasto inmediato

El aumento constante en precios de alimentos y combustibles obliga a los ciudadanos a gastar rápidamente sus ingresos antes de que pierdan valor. Productos básicos, como la carne, pueden costar entre 7 y 10 dólares por kilo, inaccesibles para gran parte de la población.

Promesas de crecimiento

Rodríguez afirma que la economía crece cerca de 9% y acumula varios trimestres de expansión. Además, señala que reformas en sectores como hidrocarburos buscan atraer inversión extranjera y aumentar la producción petrolera.

También se han flexibilizado sanciones y reactivado conversaciones con organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, lo que abre la puerta a mayor flujo de divisas.

Realidad en las calles

Pese a estos anuncios, la percepción ciudadana es distinta. Comerciantes reportan caída en ventas y cambios en el consumo. Algunos negocios cierran o migran a productos más accesibles.

El fenómeno del “rebusque” —trabajos informales para generar ingresos rápidos— se mantiene como una estrategia de supervivencia. Jubilados y trabajadores enfrentan decisiones difíciles: comprar alimentos o medicinas.

Desigualdad persistente

La brecha económica es evidente. Mientras una minoría accede a créditos en dólares o bienes de alto valor, la mayoría lucha por cubrir necesidades básicas.

¿Mejoras a futuro?

El economista José Guerra considera que los cambios económicos requieren tiempo. Señala que estabilizar el tipo de cambio y frenar la inflación son pasos clave antes de que se perciba una mejora real.

Aunque se espera un posible aumento salarial y cierta estabilidad en el dólar, los efectos más profundos podrían tardar hasta finales de 2026.

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