La rebelión que puede cambiar el poder dentro de la FIFA
Las tres confederaciones cuestionan el liderazgo del presidente de FIFA tras el fallido intento de vender una participación de los derechos comerciales del Mundial a inversionistas privados.
La FIFA enfrenta una de sus mayores crisis de gobernanza de los últimos años. UEFA, la Confederación Asiática de Futbol (AFC) y Concacaf acusaron públicamente al presidente Gianni Infantino de haber roto la confianza de las asociaciones nacionales por la forma en que impulsó un proyecto para atraer capital privado a los derechos comerciales de la Copa del Mundo.
En una carta conjunta difundida este lunes, las tres confederaciones calificaron el episodio como una ruptura fundamental de la confianza y reclamaron una revisión independiente de las decisiones que llevaron al proyecto.
El conflicto no gira solamente alrededor del dinero. La disputa es por quién tiene el poder para decidir el futuro comercial del futbol mundial.
El proyecto que encendió la rebelión
El plan, conocido como FIFA Forward Enterprise, contemplaba crear una nueva estructura comercial y vender aproximadamente 20 por ciento de su participación a inversionistas privados.
La operación pretendía captar alrededor de 4,200 millones de dólares.
Infantino terminó retirando el proyecto a finales de julio, después de que provocara una fuerte oposición entre distintas asociaciones y confederaciones. El presidente de FIFA reconoció que la iniciativa había generado divisiones y decidió no continuarla.
Pero el retiro no apagó el conflicto.
UEFA, AFC y Concacaf consideran que el problema fue la forma en que se tomó la decisión y la falta de consulta suficiente antes de impulsar una operación de semejante magnitud.
Las tres organizaciones ahora reclaman que cualquier revisión sea realizada por una instancia verdaderamente independiente y no por la propia FIFA.
El Mundial dejó dinero; ahora deja una batalla de poder
La disputa llega apenas semanas después de la conclusión del Mundial de 2026, celebrado en México, Estados Unidos y Canadá.
El torneo terminó con España como campeona y con FIFA celebrando cifras récord de audiencia, ingresos y actividad comercial.
Precisamente por ese éxito económico, el proyecto de Infantino abrió una pregunta mucho mayor: ¿hasta dónde puede llegar la FIFA en la explotación comercial del principal torneo deportivo del planeta?
La respuesta provocó una fractura.
Las confederaciones han advertido incluso sobre posibles boicots a eventos de FIFA si no reciben garantías de que una operación semejante no volverá a impulsarse.
La presión también ha llegado al terreno político del futbol. En Noruega se ha pedido directamente la salida de Infantino, mientras otras asociaciones han retirado o reconsiderado su respaldo a su candidatura para continuar al frente de FIFA.
México queda en una posición incómoda
La crisis tiene una consecuencia particular para México.
Mientras UEFA, AFC y Concacaf confrontan públicamente a Infantino, la Federación Mexicana de Futbol se encuentra entre quienes han mantenido su respaldo al dirigente suizo.
Eso coloca a la representación mexicana en una posición delicada dentro de Concacaf, precisamente cuando la región acaba de organizar junto con Estados Unidos y Canadá la primera Copa del Mundo de 48 selecciones.
La pregunta ya no es únicamente si Infantino sobrevivirá al escándalo.
La pregunta es cuánto tiempo podrá mantener unido al futbol mundial alrededor de su liderazgo.
Y esa batalla apenas comienza: la próxima elección presidencial de FIFA está prevista para marzo de 2027.
Infantino quiso transformar el negocio del Mundial; el proyecto fracasó, pero la reacción terminó convirtiéndose en una rebelión contra su liderazgo.


