Cultura y prevención de la violencia: el debate que plantea Esthela Damián en Guerrero
ACAPULCO, Gro.— El arte y la cultura pueden tener un papel en la prevención de la violencia cuando llegan a barrios y comunidades donde niñas, niños y jóvenes enfrentan abandono escolar, falta de oportunidades y entornos de riesgo, planteó Esthela Damián Peralta durante un encuentro con artistas, gestores y promotores culturales de Guerrero.
La exconsejera jurídica del Ejecutivo Federal sostuvo que la atención de las causas de la violencia requiere acercarse directamente a las comunidades y ofrecer alternativas educativas, culturales, deportivas y laborales antes de que la delincuencia termine convirtiéndose en una opción para los jóvenes.
La discusión ocurrió en el Centro Cultural Domingo Soler, en Acapulco, donde integrantes de la comunidad artística expusieron problemas relacionados con la falta de espacios, apoyos y oportunidades para desarrollar proyectos culturales en Guerrero.
La cultura como política de prevención Esthela Damían
Damián Peralta explicó que durante su experiencia en la Ciudad de México participó en estrategias dirigidas a zonas con altos índices delictivos y condiciones de vulnerabilidad.
Según explicó, parte del trabajo consistía en recorrer colonias y barrios para identificar a jóvenes en situación de riesgo y acercarlos a alternativas educativas, culturales, deportivas, laborales y sociales.
La propuesta trasladada al debate sobre Guerrero parte de una idea: la prevención de la violencia no debería comenzar cuando un joven ya está involucrado en un delito, sino antes, mediante oportunidades y presencia institucional en las comunidades.
Durante el encuentro, el promotor cultural Irving Marcelo Hinojosa coincidió en que las actividades artísticas no deberían tratarse como un complemento ornamental de las políticas públicas.
“La cultura es un factor fundamental. Tenemos problemas estructurales que se pueden corregir con una estrategia también estructural y la cultura ahí tiene un aporte fundamental”, señaló.
La promotora cultural de Cocula, Grettel Serrano, planteó la necesidad de llevar proyectos culturales a las comunidades y garantizar espacios para niñas, niños y jóvenes.
“El arte sí transforma”
La pintora Ana Barreto, quien acumula más de tres décadas de trabajo artístico en distintas comunidades de Guerrero, sostuvo que la formación cultural puede modificar las expectativas de las nuevas generaciones.
“El arte sí transforma y nos transforma”, afirmó.
Barreto también planteó la necesidad de ampliar la formación artística en Guerrero y crear condiciones para que jóvenes con talento puedan desarrollar sus capacidades sin verse obligados a abandonar el estado.
La discusión también involucró a representantes de espacios culturales. Rodolfo Soto, integrante de la mesa directiva del Patronato del Teatro Domingo Soler A.C., destacó la importancia de mantener espacios de diálogo entre artistas, gestores y promotores.
Una propuesta que todavía enfrenta retos
La idea de utilizar la cultura como herramienta de prevención no es nueva y enfrenta retos que van desde el financiamiento y la infraestructura hasta la continuidad de los programas y su evaluación.
En Guerrero, además, el desafío es llevar las actividades fuera de los espacios culturales establecidos y hacerlas accesibles para comunidades donde existen mayores condiciones de vulnerabilidad.
Ese punto resulta central en el planteamiento discutido durante el encuentro: no se trata únicamente de organizar actividades artísticas, sino de convertirlas en parte de una estrategia más amplia de prevención social.
Damián Peralta sostuvo que atender las causas de la violencia implica acercarse a las comunidades y generar alternativas para las juventudes.
La propuesta queda ahora en el terreno de la discusión pública. Su eventual aplicación requeriría programas concretos, recursos, coordinación institucional y mecanismos para medir si las acciones culturales realmente consiguen ampliar oportunidades y reducir factores de riesgo.
Por ahora, el encuentro dejó sobre la mesa una pregunta que rebasa a cualquier grupo político:
¿Puede Guerrero utilizar la cultura no sólo para preservar su identidad, sino también como una herramienta permanente de prevención y construcción de oportunidades para sus jóvenes?


