Ébola se dispara en República Democrática del Congo: más de 2,500 muertos y la respuesta no alcanza
La ONU advierte que el brote se expande más rápido que los esfuerzos para contenerlo y ya afecta una superficie mayor que Francia.
BUNIA, República Democrática del Congo. — La epidemia de ébola que golpea a la República Democrática del Congo (RDC) ha superado las 2,500 muertes y continúa expandiéndose a una velocidad que rebasa la capacidad de respuesta sanitaria, advirtió este viernes Julien Harneis, coordinador principal de Naciones Unidas para el ébola.
Desde Bunia, epicentro del brote en la provincia de Ituri, Harneis describió la situación como una emergencia que “avanza de forma exponencial” y alertó que la enfermedad ya se ha extendido sobre un territorio mayor que Francia.
El funcionario de la ONU señaló que aproximadamente la mitad de las muertes se han producido durante los últimos 20 días, un indicador de la aceleración que ha tomado el brote.
“Su avance supera la rapidez de nuestra respuesta”, advirtió Harneis.
La diferencia entre la velocidad de propagación del virus y la capacidad para contenerlo se ha convertido en uno de los principales problemas de la emergencia. Naciones Unidas ha advertido que se requieren más recursos, personal sanitario y capacidad para atender a los pacientes y rastrear nuevas cadenas de transmisión.
El brote ya superó al peor registrado en el país
La dimensión de la emergencia adquiere mayor relevancia al compararla con el anterior gran brote de ébola en el este de la RDC.
La epidemia registrada entre 2018 y 2020 dejó 2,299 fallecidos entre 3,381 casos confirmados, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud citadas en los reportes sobre el brote actual.
El brote de 2026 ha superado esa cifra de muertes en apenas tres meses, convirtiéndose en el mayor registrado en la historia de la República Democrática del Congo por número de casos, según los reportes disponibles.
Naciones Unidas había advertido desde julio que la respuesta debía multiplicarse varias veces ante el rápido crecimiento de la epidemia. La emergencia también se ha extendido a nuevas provincias, aumentando las dificultades logísticas para llevar atención médica y vigilancia epidemiológica a las zonas afectadas.
Una variante sin vacuna aprobada específica
El brote está provocado por el virus de la especie Bundibugyo, una variante del ébola para la que actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico aprobado.
Existen, sin embargo, ensayos clínicos de vacunas y tratamientos candidatos. También se han enviado dosis de la vacuna Ervebo para evaluar su eficacia frente a esta variante.
La situación complica todavía más la respuesta sanitaria en una región afectada desde hace años por conflictos armados, desplazamientos de población y graves necesidades humanitarias.
A ello se suma la presión sobre los trabajadores sanitarios. Reuters reportó que decenas de trabajadores han enfermado y fallecido, mientras que los equipos de respuesta también han sufrido ataques y actos de hostilidad relacionados con el miedo y la desinformación sobre la enfermedad.
El tiempo juega contra la respuesta
La ONU ha advertido además que los recursos financieros disponibles para la emergencia podrían agotarse en cuestión de semanas si no llegan nuevos fondos.
El desafío, por tanto, no consiste únicamente en atender a quienes ya contrajeron el virus. Las autoridades y organizaciones humanitarias necesitan adelantarse a la expansión del brote, reforzar la vigilancia, ampliar la capacidad hospitalaria, garantizar entierros seguros y trabajar con las comunidades para evitar que el miedo y la desconfianza dificulten la respuesta.
El ébola se transmite principalmente mediante el contacto directo con sangre y otros fluidos corporales de personas infectadas. Puede provocar fiebre intensa, debilidad, vómitos, diarrea y, en los casos graves, hemorragias y falla orgánica.
La advertencia lanzada desde Bunia deja un dato difícil de ignorar: la epidemia está avanzando más rápido que la respuesta diseñada para detenerla.


