La Agonía del Dinosaurio: Por qué la Guerra Sucia contra Esthela Damián es la Señal de un Cambio de Era en Guerrero
Por: [Juan Román Mariche] Guerrero, México.
En la observación de los procesos políticos, existe una regla no escrita pero infalible: la intensidad del ataque es proporcional al peligro que el atacante siente por su propia supervivencia.
El Fin del Chantaje Institucional
Durante décadas, la política local operó bajo la lógica del reparto feudal: cuotas de regidurías, alcaldías y bolsas presupuestales a cambio de lealtades de papel. Sin embargo, los operadores acostumbrados al reparto tricolor ignoraron un cambio fundamental en el mapa de poder nacional. Bajo la línea trazada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la administración pública deja de ser una moneda de cambio para el acomodo personal. Lo que está ocurriendo en Guerrero no es simplemente una contienda interna de Morena por la coordinación estatal; es el estertor de una clase política que se niega a morir. Los grupos de poder, esos caciques que durante décadas trataron al estado como su hacienda privada, están entrando en pánico. Y tienen razones para hacerlo. Su miedo no es infundado: se han topado con una pared de concreto llamada Esthela Damián.
La Muerte de la «Transa» y el Nacimiento de la Meritocracia
Han intentado aplicar la vieja receta con Esthela Damián Peralta: «Apóyanos y te ayudamos». Pero se han estrellado contra su doctrina, Esthela no juega a las casitas; no habrá compromisos de cargos para interesados que solo buscan el acomodo. La austeridad republicana no es solo un slogan, es el fin del negocio familiar de la política.
Al negarse a negociar la estructura del poder con los mismos de siempre, Esthela Damián se ha convertido en el blanco perfecto de la calumnia. No la atacan por lo que es, sino por lo que representa: el corte del flujo de recursos hacia las nóminas paralelas y los caprichos locales.
El Fantasma de Abelina y la Memoria del Abandono
Para entender la magnitud de lo que está en juego, basta con mirar al espejo retrovisor. El caso de la doctora Abelina López Rodríguez no es solo una anécdota, es la advertencia más clara de lo que sucede cuando se confunde la lealtad ciega con la capacidad de gestión.
Acapulco, la joya de la corona, fue testigo de un abandono sistemático bajo la administración de Abelina López Rodríguez que prometio mucho en campaña y no cumlio. La falta de agua, las calles inundadas de aguas negras y la oscuridad en los camellamientos no son desastres naturales; son desastres de gestión. Y mientras el puerto agoniza, la clase política que hoy critica a Damián Peralta se daba banquetes, traia artistas muy caros, viajaba en los mejores autos y se atendía en los mejores hospitales, ignorando a la gente humilde que la votó.
La frase de Abelina López «Me dueles Chilapa» resuena hoy con una ironía trágica cuando se contrasta con la realidad de un Acapulco que fue utilizado y luego olvidado. Los «deletreados», los empresarios y la clase media que confiaron en esa figura, aprendieron la lección más cara de todas: el clientelismo no arregla tuberías rotas.
Guerra sucia contra Esthela Damián: La Traición como Táctica de Supervivencia
Aquí es donde el análisis debe ser frío y quirúrgico. El riesgo inminente no es solo la difamación en redes sociales con perfiles falsos y bots pagados; el peligro real es la traición interna.
Es altamente probable que, al verse acorralados por una encuesta que favorece a una perfil técnico, los líderes «disfrazados» opten por la táctica de tierra quemada. No sería sorpresa ver movimientos subterráneos para instruir a sus bases a votar por figuras de la oposición, con tal de que «la otra» no gane. Es la lógica del «si no es de los míos, que sea del diablo».
Esthela Damián Peralta ofrece algo que los caciques no pueden permitir: la llave del tesoro federal. Su cercanía con el gobierno de Sheinbaum no es un favor personal, es una garantía de que los recursos para las grandes obras de infraestructura llegarán sin los «moches» y las mordidas que históricamente han dejado a Guerrero en la pobreza.
El Voto Consciente: Más Allá de la Caja de Huevos
El ciudadano guerrerense se encuentra ante una disyuntiva histórica. ¿Seguir votando por la inmediatez de una despensa o una caja de huevos —que se acaba en una semana— o apostar por un proyecto de estado que garantice servicios públicos permanentes?
La campaña de terror y denostación contra Damián Peralta es, en esencia, una campaña de miedo a perder el privilegio. Al rehusarse a empeñar el futuro del estado en acuerdos cupulares, Esthela Damián Peralta ha alterado el sistema de recompensas de la vieja guardia. La respuesta no se ha hecho esperar: golpeteo anónimo, perfiles fabricados en redes sociales y la amenaza latente de una traición orquestada desde el fuego amigo que insinúe beneficiar a perfiles opositores antes que respaldar el resultado de las encuestas.
Infraestructura vs. Inercia
La coyuntura actual exige definir la orientación estratégica de Guerrero. La trayectoria de Esthela Damián como exconsejera en la Presidencia de la República representa un perfil técnico con capacidad demostrada para la gestión de fondos federales y la articulación de proyectos de gran escala.
En un estado históricamente golpeado por rezagos en infraestructura, la cercanía operativa y la interlocución directa con el Ejecutivo Federal no constituyen un mérito abstracto, sino una herramienta clave para canalizar presupuestos de alto impacto sin intermediaciones corruptas.
La Decisión Inminente
Como bien han señalado analistas locales, recurrir al manual de la denostación sin argumentos refleja la falta de una propuesta competitiva. Los ataques dirigidos a descalificar en lugar de debatir proyectos ponen en evidencia quiénes temen perder sus privilegios económicos y quiénes buscan consolidar un modelo transformador.
Guerrero enfrenta un punto de inflexión. La elección de la coordinación de la Cuarta Transformación no es un cheque en blanco ni un repartidor de favores; es la oportunidad de superar las prácticas del pasado y apostar por una gestión pública profesional, transparente y de verdadero compromiso social.
La vieja política está gritando porque sabe que su tiempo se acabó. La pregunta es: ¿Será el pueblo de Guerrero quien dé el golpe final, o permitirá que los dinosaurios sigan comiendo pan caliente mientras el pueblo se hunde?


