Familias buscan desaparecidos en los “canales de la muerte”

Familias buscan a sus desaparecidos entre basura y aguas negras en los “canales de la muerte”

Estado de México. Hay lugares donde una familia debería encontrar respuestas y termina encontrando toneladas de basura, lodo, aguas negras y un peligro que también puede costarle la vida.

En el Estado de México, familiares de personas desaparecidas se han organizado con sus propios recursos para recorrer los llamados “canales de la muerte”, una red de cauces que atraviesa distintos municipios del Valle de México.

Las búsquedas no son sencillas. Quienes participan deben avanzar entre residuos industriales, desechos médicos, maleza y grandes acumulaciones de basura. Aun así, continúan entrando a los canales porque para algunas familias representan una de las pocas posibilidades de encontrar a quienes nunca regresaron a casa.

Una madre encontró a su hijo, pero decidió no detenerse

Albina Aguirre Cortés conoce el dolor de buscar.

Su hijo, Gerardo Armando Ramsés López Aguirre, desapareció el 2 de febrero de 2026. Ocho días después fue localizado sin vida en el canal de desagüe Las Américas, en Ecatepec.

La familia pudo finalmente saber qué había ocurrido, pero la respuesta no significó el final de la búsqueda para Albina.

Después de encontrar a su hijo, decidió regresar a los canales para acompañar a otras familias que todavía buscan a los suyos.

“Seguiremos buscando”, expresó.

Su historia resume una realidad difícil de ignorar: encontrar a un desaparecido no siempre termina con la búsqueda. Para algunas madres, el dolor se convierte en una razón para ayudar a quienes todavía esperan.

Buscar también significa arriesgar la vida

Pedro Iván Cardona recorre estos mismos canales buscando a su madre, Teodora Cruz Arellano.

Ella y su esposo desaparecieron durante las lluvias del 4 de junio. El cuerpo de Pedro Cardona Gutiérrez fue localizado posteriormente en canales de Coacalco, pero Teodora continúa desaparecida.

Pedro se ha sumado también a otras búsquedas.

Quienes participan conocen los riesgos. Una caída puede ser mortal y, además, los familiares denuncian la presencia de residuos químicos, industriales y médicos entre la basura.

El problema tampoco termina con un solo canal.

En estos cauces se mantiene, entre otros casos, la búsqueda de Mariana Valentina Domínguez Valdez, una niña de 11 años que cayó a un canal de Nextlalpan el 5 de mayo. Las labores oficiales se suspendieron, mientras colectivos han continuado explorando y retirando basura de los cauces.

Cuando la basura también esconde respuestas

Para las autoridades puede tratarse de una red hidráulica que requiere mantenimiento.

Para las familias buscadoras, algunos de estos canales son mucho más que eso.

Son lugares donde podrían estar las respuestas que llevan meses esperando.

Los colectivos sostienen que estos espacios han sido utilizados por criminales para deshacerse de cuerpos, aprovechando la basura, el lodo y la dificultad de acceder a los cauces. Esa acusación corresponde a los colectivos y debe investigarse por las autoridades.

Mientras tanto, las familias continúan entrando.

No porque sea seguro.

No porque sea sencillo.

Sino porque todavía hay personas que no han regresado a casa.

Y mientras no exista una respuesta, para quienes las buscan, la búsqueda tampoco termina.

ARTICULOS RELACIONADOS

ARTICULOS RECIENTES