Propuesta para Acapulco: Fermín Alvarado plantea nueva visión urbana

Fermín Alvarado lleva al Tec una propuesta para replantear el desarrollo de Acapulco

San Pedro Garza García, Nuevo León.— La recuperación de Acapulco no debería limitarse a atender problemas aislados ni a responder de manera improvisada a las emergencias. Esa es una de las premisas que Fermín Gerardo Alvarado Arroyo llevó a un programa de formación en políticas públicas del Tecnológico de Monterrey, donde desarrolló una propuesta enfocada en la planeación integral de la ciudad.

Alvarado concluyó el curso “Liderazgo para la Transformación de lo Público”, impartido por la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, después de participar en sesiones académicas, talleres y conversatorios sobre políticas públicas, innovación, planeación estratégica, evaluación y creación de valor público.

Pero el elemento que trasciende la formación académica es el ejercicio aplicado a Acapulco.

Una ciudad que necesita dejar de crecer de manera fragmentada

La propuesta desarrollada durante el programa plantea que Acapulco debe recuperar y revitalizar su Centro Histórico y Acapulco Tradicional, pero sin dejar fuera a las zonas periféricas.

La visión incorpora aspectos como planeación urbana, vivienda, movilidad, servicios públicos, resiliencia, recuperación económica y equilibrio territorial.

La premisa planteada por Alvarado es directa:

“Acapulco no puede seguir creciendo de manera fragmentada ni resolver sus problemas de manera aislada e improvisada.”

Más que presentar una obra específica, el planteamiento propone cambiar la manera de abordar los problemas de la ciudad: partir de un diagnóstico, establecer objetivos, definir indicadores y evaluar resultados.

Ese enfoque corresponde precisamente a algunas de las herramientas trabajadas durante el programa, entre ellas el análisis de actores, el Marco Lógico, los modelos de resultados y el diseño de políticas públicas.

De Medellín a Acapulco: una idea sobre la desigualdad urbana

Uno de los referentes analizados durante la formación fue la experiencia de Medellín, particularmente a través de las sesiones con el matemático y exalcalde de esa ciudad colombiana, Sergio Fajardo.

La experiencia de Fajardo ha estado asociada a una concepción de urbanismo social que buscó intervenir zonas con mayores carencias mediante infraestructura, educación, recuperación del espacio público y otras acciones destinadas a reducir desigualdades. La expresión que resume parte de esa visión es: “Lo más bello para los más humildes”.

Llevada al contexto de Acapulco, la idea plantea una pregunta relevante: ¿cómo hacer que la recuperación urbana llegue también a los sectores que históricamente han recibido menos inversión y oportunidades?

Ese es uno de los puntos que permite conectar la experiencia internacional estudiada con los problemas concretos de la ciudad.

Del aprendizaje académico a una propuesta para Acapulco

Otro de los componentes del curso fue el análisis de los desafíos que enfrentan las ciudades en materia de movilidad, vivienda, sostenibilidad, seguridad, agua, gobernanza metropolitana y desarrollo económico local.

En el caso de Acapulco, Fermín Alvarado llevó esas herramientas a un ejercicio de planeación que busca observar la ciudad como un sistema y no como un conjunto de problemas separados.

La propuesta parte de la recuperación del centro, pero pretende extender la mirada hacia las periferias.

La pregunta que aparece detrás del ejercicio es sencilla, aunque políticamente compleja:

¿Qué problema se quiere resolver y de qué manera esa solución puede cambiar la vida de las personas?

La respuesta todavía está en el terreno de la propuesta. El planteamiento presentado durante el programa no constituye, por sí mismo, un programa de gobierno ni demuestra que exista financiamiento o una ruta institucional para ejecutarlo.

Pero sí permite identificar una posición política sobre el futuro urbano de Acapulco: planeación de largo plazo, equilibrio territorial y recuperación de espacios públicos como parte de una estrategia integral.

El liderazgo como preparación, no solamente como cargo

Al concluir el programa y recibir su constancia, Alvarado sostuvo que la formación representa el cierre de una etapa académica, pero también una responsabilidad para quienes pretenden participar en la vida pública.

“El verdadero liderazgo no se mide por el cargo que se ocupa”, señala el comunicado, sino por la capacidad de generar transformaciones en la vida de las personas.

La afirmación tiene una lectura política evidente, pero también coloca el debate en un terreno que va más allá de una persona: qué capacidades necesitan quienes aspiran a tomar decisiones públicas y cómo se evalúan sus resultados.

Alvarado resumió esa visión con otra frase:

“Gobernar no es administrar problemas. Es escuchar, comprender, decidir, construir acuerdos y generar resultados.”

La formación concluye, pero la propuesta para Acapulco apenas queda planteada.

Y ahí está el verdadero desafío: convertir las ideas sobre planeación, innovación y desarrollo urbano en proyectos viables, con presupuesto, responsables, indicadores y resultados verificables para los habitantes de la ciudad.

Porque una ciudad no cambia únicamente por tener una visión. También necesita la capacidad institucional para convertirla en realidad.

ARTICULOS RELACIONADOS

ARTICULOS RECIENTES